Tras la muerte de Escobar, analizan modificar la ordenanza de los boliches

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Luego de una semana llena de polémicas respecto al régimen de estos locales, el Municipio enviará un proyecto al Concejo para que la movida nocturna rosarina finalice a las cinco de la mañana.

La Intendencia buscará poner un tope horario a la actividad desarrollada por los boliches y lugares afines. Para eso enviará un proyecto para modificar la norma que regula este tipo de locales y proponen que todos cierren a las cinco de la mañana. El límite que se intentará establecer dejará fuera de toda norma los polémicos after hours.

La actual ordenanza de espectáculos públicos (Nº 7.218) data del 2001. Es sabido que con el correr de los años el tipo de diversión de los jóvenes ha cambiado y es por eso que no hay normas que regulen algunos tipos de actividades. Esta iniciativa de reformular de manera integral toda la ley llega tras las muerte de Gerardo “Pichón” Escobar y de las polémicas que se desataron la semana pasada en cuanto a la falta de controles que se hacía desde los entes reguladores la movida nocturna rosarina.

Uno de los puntos más importantes es la simplificación de los rubros para la habilitación de los espacios de diversión y se buscará eliminar la diferenciación, vigente actualmente, entre los lugares donde se puede o no bailar. Con esas dos medidas se busca facilitar la tarea de fiscalización de los inspectores municipales.

El proyecto intentará unificar el horario de cierre de todos los comercios relacionados con la actividad nocturna. La medida dejará fuera a los bares que, regidos por otra ordenanza propia, pueden funcionar las 24 horas. Pero lo que no se permitirá es pasar música luego de ese horario establecido ni atender con sus persianas bajas, por eso es que los after quedarían fuera de toda norma.

En cuanto a las sanciones se evaluará un incremento en las mismas para aquellos comercios que no respetan el rubro para el cual fueron debidamente habilitados. Incluyendo a la llamada tergiversación de rubro como una causal que puede terminar en la caducidad de la autorización para desarrollar su actividad.