Time Warp fatal: Cuatro de los cinco internados permanecen inconscientes

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Sólo uno de los chicos evoluciona, mientras que los otros padecen complicaciones hepáticas y renales. Así lo confirmó Alberto Crescenti, titular del SAME, en rueda de prensa a la salida del Hospital Fernández.

Cinco jóvenes permanecen internados luego de haber formado parte de la fiesta electrónica Time Warp, en la cual murieron otros cinco muchachos por consumir drogas sintéticas. Los que aún están en los efectores públicos, cuatro presentan un cuadro para nada alentador. Sufren insuficiencia renal y problemas hepáticos. Sólo uno mejora favorablemente. Esta información fue confirmada por el titular del SAME, Alberto Crescenti, a la salida del Hospital Fernández.

Por el momento tanto las autoridades porteñas como los investigadores del caso tratan de definir si las drogas fueron vendidas en el interior de la fiesta o si los chicos las habían comprado con anterioridad. Por ahora no hay datos concretos de lo que ocurrió en el lugar y cómo los jóvenes terminaron accediendo a esos estupefacientes.

El titular del SAME, Alberto Crescenti, brindó esta mañana un parte médico y reveló que cuatro pacientes "siguen inconscientes y sus vidas están en riesgo" por el severo cuadro que les provocó la intoxicación con pastillas de drogas sintéticas. Desde las puertas del Hospital Fernández, el líder del sistema de emergencias señaló: "Los tres pacientes que se encuentran acá siguen con asistencia respiratoria mecánica, con un compromiso renal y hepático, por lo cual el pronóstico es reservado".

El otro chico que fue trasladado al Hospital Argerich tiene un cuadro de salud muy similar a los tres que están en el Fernández. Sólo el menor de edad, quien se encuentra en el Hospital Rivadavia, muestra mejorías alentadoras.

Lo que más preocupa a los médicos es la parte renal de los pacientes, porque "estaban sin orinar". Al llegar a los centros médicos, "los cuatro más complicados tenían compromisos cardíacos, respiratorios y estaban en coma". Al momento del ingreso a los efectores públicos tenían 42 grados de temperatura que intentaron “limitarla con hielo, pero ahora se trata de compensar las lesiones renales y hepáticas".

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