Su pasado lo condena

|| Opinión
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No debería asombrar ver a la familia Macri involucrada en el caso Panamá Papers. La evasión de impuestos y los incumplimientos para con el Estado fueron una constante en ese grupo empresario.

La historia marca que la evasión de impuestos y el incumplimiento para con el Estado por parte de la familia Macri son una constante. Por eso no debería llamar tanto la atención que el grupo empresario haya montado dos o más empresas fantasmas en Paraísos Fiscales. Tampoco debe asombrar la tranquiladad con la que el presidente Mauricio Macri está afrontando la información en la que se reveló que él era director  y vicedirector de las dos compañías offshore. Hasta el momento son las que se conocen, los especialistas sostienen que podrían haber otras. 

La familia del presidente en los 90 se quedó con el Correo Argentino, tras varios años de explotarlo, volvieron a dejarlo en manos del Estado -por decisión del entonces presidente Néstor KIrchner- sin haber pagado nunca el cánon. Los Macri abandonaron la empresa postal con una deuda de 500 millones de pesos que jamás saldaron. 

En 1997 a Mauricio Macri y su padre se les abrió una causa al descubrirse que Sevel Argentina le vendía autopartes a Sevel Uruguay --es decir, a sí misma-- y luego las reingresaba, de modo que exportaba con un arancel diferencial del 2% y después cobraba reembolsos por exportaciones. Sólo por esas operaciones de 1993, los Macri habían cobrado reintegros por unos 7 millones de dólares.

En la causa por contrabando, los Macri fueron sobreseídos de menera escandalosa por la denominada Corte Suprema menemista. Cuando en 2004 varios de sus integrantes fueron destituidos, entre los elementos para justificar esa medida, se destacaba la decisión de los magistrados de dejar libre de culpa y cargo al tandem empresario. 
Hasta acá algunas de las razones por las que no debería asombrar la apararición de empresas de la familia Macri en Paraísos Fiscales. 

Por qué tampoco debe asombrar la tranquilidad del Presidente, que hasta ahora dio una única nota a un canal de TV cordobés en el que declaró que todo es legal, básicamente porque los estamentos estatales que deben encargarse de invesatigar estas cosas están en buenas manos Pro. 

La Oficina Anticorrupción está a cargo de Laura Alonso, lugar al que ingresó por la ventana tras un decreto presidencial que le permitió hacerse del cargo sin ser abogada. Esata mujer que tiene una ONG financiada por Fondos Buitres, ya tomó partido en este tema a través de su cuenta de Twitter al publicar que "tener una empresa offshore no constiuye delito". 

La Unidad de Información Financiera (UIF) también está en manos de gente amiga. Si bien no es tan alevoso como el caso de Alonso. Lo concreto es que Mariano Federici y María Eugenia Talerico fueron ungidos como presidente y vicepresidente respectivamente. 

El primero de los elegidos se desempeñaba en el departamento jurídico del FMI, pero el segundo es el más paradigmatico. Telerico defendió como abogada al banco HSBC por varias  denuncias de fuga de capitales, y lo hizo justamente ante la UIF. 

Más allá de las aclaraciones de la familia, de los socios políticos y de la campaña mediática que busca convencer a los argenitnos de que no hay delito en tener una empresa de estas caraterísticas, lo concreto es que nadie abre una offshore para cumplir con el fisco, más bien todo lo contrario.

Como se ve dentro de los organismos Mauricio tiene la retaguardia cubierta. Habrá que ver qué pasa en el Congreso. Hasta el momento el macrismo demostró tener muñeca para persuadir  a los legisladores de la oposición. 

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