Salta 2141: La metamorfosis de las palabras a tres años de la tragedia

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Este sábado se cumple el tercer aniversario de un hecho que dejó a los rosarinos con una marca imborrable. El asombro y desentendimiento de ese momento respecto de lo que ocurría en Salta y Oroño, hoy se transforman en un incansable pedido de Justicia.

6 de agosto de 2013. No es una fecha más en el calendario de los rosarinos. Claro que no. El dolor de ese día se reaviva con cada aniversario y es inevitable volver el tiempo atrás y recordar lo que cada uno hacía esa mañana a las 9:38. Quienes sintieron el temblor, los que estaban viajando en el colectivo o en el auto y escuchaban las noticias de último momento, aquellos que caminaban por Salta y Oroño y de repente se encontraron con una columna de humo que los atrapaba, o simplemente los que vivían en el edificio de Salta 2141, todos y cada uno de ellos no se olvidan de ese martes. Con el correr de los años, las heridas se curan de manera superficial pero jamás para siempre, el sentimiento de hace tres años, hoy quizás es otro. El sufrimiento está, pero las palabras para describir aquel momento, están en plena metamorfosis. Todos tuvieron un cambio que los lleva hasta hoy a pedir por JUSTICIA.

RosarioNoticias.info dialogó con Claudia Vaio, mamá de Santiago Laguía, Marcela Nissoria, ex esposa de Hugo Montefusco, con la sobreviviente Anahí Salvatore y con Luciano Salazar, Bombero Voluntario que fue parte de las tareas de asistencia y rescate. Los cuatro recuerdan ese martes como si fuera hoy. A pesar de que ya pasaron tres largos años hay palabras y sensaciones de ese momento a las 9:38 que no se olvidan.

El pedido de justicia y la lucha de los familiares de las víctimas de la tragedia no cesan y embiste como el agua del río, pero hay un ancla que hasta el día de hoy no deja que el barco llegue a buen puerto. Litoral Gas sigue “poniendo palos en la rueda”, tal como lo describió la mamá de Santiago Laguía. Pero a su vez prometió: “No van a lograr desgastarnos”. Por su parte, Marcela Nissoria acusó a la empresa que provee que servicio de gas de estar “haciendo uso abusivo de los recursos que la da la ley para enlentecer la causa” y acusó a los responsables de la firma de no tener “ética ni moral”.

Los familiares de las víctimas aseguran sentirse “solos y sin apoyo” en muchas ocasiones por parte de las autoridades municipales y provinciales. Nissoria cree que “el Estado después de lo que pasó, si bien antes no hizo nada, luego debería haberlo hecho” y no fue así. En el último encuentro con el gobernador Miguel Lifschitz dejaron planteada sobre la mesa la necesidad “de acompañamiento del Estado”. Y así como la lucha se da codo a codo por parte de los damnificados, es preciso que las autoridades empiecen a prevenir este tipo de tragedias, para evitar hechos similares a futuro. Pero esto no está sucediendo.

“(Antonio) Bonfatti se nos dio vuelta como una moneda, no le importó nada, nunca se preocupó por nada. Cuando fuimos a la reunión nos dijo una cosa y a los dos meses nos sacó un titular en el diario con otra cosa totalmente distinta a lo que nos había dicho. Con Lifschitz nos reunimos por los de la expropiación, nos escuchó y dijo que en unos días nos va a dar una respuesta”, señaló a RosarioNoticias.info Claudia Vaio. Y en cuanto a las autoridades municipales, la mamá de Santiago, cree que no se trata de que “no se comprometieron” en su momento sino que “ahora se dan cuenta que están viviendo en una bomba de tiempo en Rosario y en todos lados” producto de la falta de controles del Estado. Pero quiso destacar que Mónica Fein es “la única que atiende el teléfono cuando se la llama”.

“No hay ni una sola política pública que diga que esto no va a volver a ocurrir, no hay nada de prevención ni de control”, reclamó Nissoria. Y agregó: “Nuestra lucha por la justicia no es solamente la que va a dictar el poder judicial. No queremos que esto le pase a nadie más. Esto te arrasa la vida, ellos murieron y nosotros quedamos muertos en vida”.

Desde ese 6 de agosto de 2013, no es lo mismo levantarse todas las mañanas para estas personas. Para la mamá de Santiago Laguía o la ex esposa de Hugo Montefusco, abrir los ojos y no tener a sus seres queridos, no es nada fácil. Como tampoco lo es para quienes sobrevivieron a esa tragedia, como lo fue Anahí Salvatore, esa mujer de botas altas trepara en la ventana de su departamento pidiendo ayuda. Esa imagen que quedó clavada en la retina de todos.

Para Marcela Nissoria “todos los días es difícil despertar porque cuesta entender lo que pasó”. Al mismo tiempo que señaló: “Llevamos más de 1000 días doliendo sin cesar. Sin sensaciones de alegría, lo máximo que hasta ahora uno pudo haber logrado, es no sentir nada”. “En este país, que está atado con alambre, y sigue así, no se valora la vida. La idiosincrasia del argentino estalló el 6 de agosto en Rosario”, graficó a RosarioNoticias.info. “Todos los días son 6 de agosto. Hemos perdido a nuestros familiares, pero con ello uno pierde  muchas más cosas. Yo no soy la misma que era hace tres años y jamás voy a poder asimilar la muerte de mi hijo. Nunca me imagine después que los tuve, la vida sin uno de ellos. Me levanto y trato de seguir”, expresó desde lo más profundo Claudia Vaio. Mientras que Anahí Salvatore aseguró que es “terrible” ese despertar, es “una pesadilla que siempre está”.

En medio de ese gran dolor, hay sentimientos que con  el tiempo se van transformando y esa metamorfosis puede ir del sufrimiento a la búsqueda de justicia, de la bronca a la lucha constante. etc. Justamente son esos cambios lo que modifican el estado de una persona. La palabra justa para definir aquel 6 de agosto trágico para Marcela Nissoria es “desesperación”, pero a tres años, ese conjunto de letras pasó de 13 caracteres a sólo 9 cargados de una gran sensación de “impunidad”.

Anahí Salvatore cree que esa “tristeza y la falta de respuestas de una justicia que se hace muy lerda”, hoy generan en ella “impotencia  e injusticia” por no ver una resolución. “No es una vida sencilla la que nos quedó”, se lamentó. Esas dos palabras de hoy, son el resultado del “terror y del  espanto de tener la muerte cerca” ese miércoles por la mañana.

Para Claudia Vaio fue más complicado resumir lo sucedido ese momento en una palabra. Pero la metáfora que utilizó fue más que contundente. “Ese día a mi hijo se le detuvo el corazón y a mí el tiempo. Hasta hoy ese reloj del 6 de agosto de 2013 a las 9:38, sigue detenido”, expresó con el dejo de dolor de toda madre ante este tipo de pérdidas. 

En esta historia trágica, si bien estuvieron presentes las víctimas y los sobrevivientes, hay un eslabón en esta cadena que fue muy importante para poder darle respuestas a sus inquietudes en agosto de 2013. Los rescatistas trabajaron día y noche durante siete días para dar hasta con el último cuerpo con o sin vida. El titular del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Rosario, Luciano Salazar, fue parte de ese grupo y recordó que a ellos le ingresó un “pedido de auxilio por una explosión de una caldera en un supermercado”. “La primera dotación que arribó al lugar se encontró con un panorama completamente distinto”, explicó a RosarioNoticias.info.

Previo a lo que sucedió en Salta 2141 los bomberos ya estaban trabajando en lo que se conoce como Brigada USAR (Busqueda y Rescate Urbano) provincial. Estos grupos intervienen tanto en emergencias locales como en catástrofes a nivel mundial, terremotos, derrumbes, grandes colapsos. “Desde la Federación Santafesina de Asociaciones de Bomberos Voluntarios  junto a Bomberos Zapadores se estaba trabajando en la Brigada USAR de Santa Fe. Es una de las brigadas con mayor crecimiento del país. Se trabaja bajo normativas internacionales regidos por Naciones Unidas y quien las regula es INSARAG (Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate por sus siglas en inglés, International Search and Rescue Advisory Group)”. Ese tipo de capacitación fue muy importante a la hora de actuar en 2013.

Si bien el trabajo fue excelente y cumplieron con su objetivo que era encontrar a todos los desaparecidos, para Salazar ese día sigue en su cabeza. Y él también fue parte de esa metamorfosis de palabras. “Cuando sucedió esto, la palabra que tendría que haber primado es prevención, que no existió y actualmente tendría que ser justicia. Estamos a tres años y todavía no hay claridad sobre los hechos”, concluyó.

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