Rosario se desangra

|| Opinión
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La ciudad este jueves dijo basta, pero no lo hizo a los gritos, ni con desmanes, sólo marchando y reclamando que se necesita vivir con más seguridad. Que no seamos un número más en una lista de muertos. Que nuestros padres, hijos, familiares, amigos sepan que cuando salimos a la calle volveremos a seguir compartiendo buenos momentos.

#RosarioSangra y se desangra. Cuando sentís que la vida se va, que pende de un hilo y con ese mínimo aliento la persona nombra a su familia, a sus seres queridos, así de sigiloso fue el pedido de justicia y el reclamo para pedir seguridad en nuestra querida ciudad. Miles de familias salieron a las calles para tomar examen a los tres poderes del Estado. Necesitamos una respuesta, los cambios de hábitos tienen que ser para los delincuentes, no para quien a diario salen a trabajar.

La marcha fue pacífica, no hubo banderas políticas, muchas velas encendidas, se sentía el caminar de las personas a paso firme en busca de justicia, de más seguridad, de leyes que no permitan a los delincuentes volver a las calles a reincidir, que por beneficios o buenas conductas como ocurrió en el caso de la muerte del policía Mauro Mansilla o la de Fabricio Zulatto, los autores materiales ya habían matado y vuelven a hacerlo. BASTA, hasta acá llegó la paciencia.

Una multitud salió a las calles de una ciudad que está llena de sangre derramada de inocentes, muchos salieron a los balcones para acompañar el reclamo, fue la primera vez que el embotellamiento tuvo una buena causa, los que marchaban, lo hacían por todos. Por los que ya no están, por los que sufrieron alguna vez un hecho delictivo y por los que aún no fueron blancos pero salen a la calle con el temer de ser el próximo.

Ese último aliento de una Rosario que está muriendo desangrada, volvió a nacer este jueves por la noche cuando el grito de “seguridad” llenó la boca de todos. Los rosarinos no queremos seguir sumando carteles con inscripciones como las de “justicia por” tal o cual persona. Los que ya no tienen voz, hablaron a través de las gargantas de los manifestantes.

Las autoridades tienen que tomar cartas en el asunto. Hacerse responsable de lo que ocurre. No son ajenos. ¿Qué es lo que esperan? Muchos de los rosarinos que se movilizaron, tuvieron que sufrir la pérdida de un ser querido a manos de delincuentes, de personas que no valoran la vida, o que en todo caso le ponen precio: un celular. Pero por suerte otros tantos, con el miedo en la garganta y el no saber si regresamos a casa, también marchamos.

Este tirón de orejas es para los tres poderes del Estado. Se necesitan medidas políticas para llevar a cabo en un ciudad que se tiñe de rojo sangre, es imperioso el cambio de las leyes y para eso los legisladores deben actuar cuanto antes, y el poder judicial precisa en lo inmediato hacer un mea culpa. El grito silencioso del basta, del no más inseguridad, del #NiUnCiudadanoMenos, tiene que surtir efecto para nunca más decir que nuestra querida #RosarioSeDesangra.

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