¿Qué esperan, una crónica con final anunciado?

|| Opinión
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Ojalá eso nunca ocurra. La Justicia parece que coquetea con ese desenlace porque sino, no se comprende cómo hasta el día de hoy una persona que a la distancia, y no tanto, con una condena en sus hombros y una libertad condicional que no se entiende, sigue estando libre y es una amenaza constante para Jésica Balmeceda.

Son estos momentos en los que la bandera del #NiUnaMenos empieza a tener agujeros por todos lados y parece un colador, donde la justicia se escurre por los mismos orificios que su contracara. La noticia de la nueva agresión a Jésica Balmaceda volvió a sacudir los portales informativos y los canales de televisión. Ni la exposición de su caso, ni la condena de la sociedad para con el agresor, ni el botón de pánico, nada parecer servir a la hora de plantar una muralla ante los hechos de violencia de género que ella padecey que seguramente más de una mujer estará viviendo lo mismo en carne propia.

Me pregunto ¿hasta cuándo la Justicia, la Policía y los gobiernos van a dejar que esto suceda? Ese juego seductor por momentos entre el Poder Judicial, sus benditas regulaciones y derechos de quienes lastiman a otras personas, es un arma de doble filo. Jésica, lo sabe y lo padece. El estado de tranquilidad por haber conseguido llevar a juicio a su agresor, se terminó cuando la condena fue de tan sólo tres años. Y semana tras semana es el miedo el que toca el timbre de la casa de Balmaceda y la amedranta, ese mismo miedo que con dos simples palabras “TE TENGO” volvió a hacer mella en su vida, aquel temor por sus hijos cuando vio a su ex mientras estaba en un parque con ellos. Es la misma sensación perturbadora que sintió cuando notó que era perseguida por un auto hace algunos días atrás. Y fue calcado el dolor que sintió anoche cuando hombres la secuestraron por un rato, la golpearon y la dejaron abandonada en una zanja cerca de su casa.

Jésica no está sola, porque además de su fiel acompañante, Nora Giacometto, son varias las mujeres que gritan por Justicia. Pero el problema no está en los brazos que la contienen, sino todo radica en una sola persona, su ex marido. Tras el fallo judicial a favor de la liberación del agresor, se hizo la noche para la víctima. Y muchas veces, como ocurrió ayer, no hay botón de pánico que sirva ni que ponga Stop a esta película de terror.

Esta historia tuvo un principio, muy triste por cierto, una trama que se está haciendo eterna y un final incierto. Aunque dejaría de serlo si la Justicia toma cartas en el asunto y escucha las palabras de Jésica que muestran su angustia y premonición: “Cuando salga me va a matar”. Una vez más me pregunto ¿qué esperan?

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