Protegiendo la vida de los más indefensos

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En el Día del proteccionista, dos rosarinas contaron sus experiencias sobre la extenuante labor que realizan hace años.

Por Julián Mussio (@chorymussio)

La vocación del proteccionismo animal es una tarea muy complicada y en ocasiones muy demandante, pero la satisfacción que otorga resguardar a los que menos pueden defenderse de la indiferencia y la violencia del hombre hace olvidar todo ese sacrificio que conlleva. En primer lugar, la pregunta que se sobrepone a las demás es qué lleva a las personas a abandonar un animal o ejercer la violencia sobre él. María Eugenia Chaudesaygues, psicóloga y parte del grupo proteccionista “Voluntarias por el Derecho Animal”, aseguró: “Lo que hace la gente es proyectar la peor miseria de uno en un animal”.

 “Los animales son seres más indefensos o a la vista de uno parecen más dependientes. Creo que hay personas que, en situaciones de conflicto, depositan lo peor de sí mismo sobre los animales”, expresó la psicóloga. Por otro lado, Verónica López Nordio, de la ONG “Protectora Rosario” señaló: “Estamos en una sociedad que tiene un vínculo con la violencia muy acentuado y la tenencia de animales no es ajena. Y eso se transmite del humano a cualquier forma de vida que sea pasible de recibir violencia: ancianos, niños, animales, por ejemplo”.

López Nordio contó que hace alrededor de tres décadas que comenzó a ocuparse de este tema y participa de Protectora Rosario desde sus inicios, allá por el año 2012. La organización realiza “educación para tenencia responsable” en escuelas, campañas de adopción, vacunación y desparasitación en la veterinaria ubicada en Juan Manuel de Rosas 1723 o en la plaza San Martín los sábados. Además, relató que la protectora no cuenta con un refugio fijo por cuestiones de tiempo y que los miembros de esta ofrecen sus hogares como lugar de tránsito a la espera de que los animales puedan ser adoptados.

Por otro lado, Chaudesaygues relató sus inicios: “Surgió a través de la primera gatita que adopté, que ya tiene 13 años. La adopté de una protectora y cuando la fuimos a buscar vi el estado en que estaban la mamá con todos los hermanitos. En ese momento yo bailaba salsa y la chica que me dio a la gatita era proteccionista. Nos conocimos y empezamos a charlar, me empezó a contar cómo funcionaba y de a poquito me fui adentrando”. En la actualidad, junto a algunas amigas forma parte de un grupo llamado “Voluntarias por el Derecho Animal”. “Con este grupo, estamos haciendo un trabajo en la Comunidad de San Pantaleón y ahí nos dedicamos a sacar los gatos que hay con posibilidad de adopción, atenderlos, castrarlos, vacunarlos fundamentalmente contra la rabia y los que no se pueden adoptar vuelven a la comunidad pero en mejores condiciones”, relató. Además, otorga tránsito en su casa a gran cantidad de gatos a la espera de una familia que los acepte. “Así como otros se dedican a militar en un partido político y defienden otras causas, yo me dediqué al derecho de los animales porque son los más maltratados y los que cargan con toda la perversión humana y tienen menos recursos”, enfatizó.

A la hora de conseguirles una nueva casa a los gatos es bastante rigurosa ya que no quiere que estos vuelvan a ser abandonados o se escapen de sus nuevos hogares. “Los gatos se van con 50 días cumplidos, cuando ya tienen la primera vacuna o tres desparasitaciones hechas con el control del veterinario, comiendo solos y sabiendo usar las piedras. De lo contrario no se van, porque tiene muchos riesgos. Como que no se adapte a comer y si está un día sin hacerlo, se deshidrata, más con el estrés del cambio de territorio”, dijo. Al tiempo que agregó: “Siempre hago una entrevista personal, que dura una hora, en la cual le pregunto cosas de su vida e intento indagar la posición de esa persona respecto a por qué quiere un animal y como está constituida su familia. Me gusta que la familia a la que vaya tenga hijos, siempre y cuando el niño sepa que el gato es un compañero. Les hace muy bien a ambos. Dependiendo de la zona donde viven, les doy algunos números de los veterinarios más cercanos. Una exigencia fundamental es que el gato esté adentro porque tiene muchos riesgos en los techos. Hay dos enfermedades que son mortales para los gatos: la leucemia y el sida y se contagian fundamentalmente en los techos. Además, es muy importante la castración para evitar que se reproduzcan y que la población crezca mucho. Cualquier cosa que necesitan, saben que siempre pueden contar conmigo”.

Las redes sociales juegan un rol fundamental dentro del proteccionismo animal ya que debido a su masividad es de gran ayuda para conseguir hogar a animales abandonados o encontrar mascotas que se perdieron de su hogar. “Si bien todas somos independientes, funcionamos en una red. Hay páginas en las cuales se encuentran una representante de cada una, se sube una publicación y la difundimos todos. Eso funciona muy bien, realmente creo que es uno de los grupos más empáticos entre sí”, destacó.

Para finalizar, se refirió al Instituto Municipal de Salud Animal (IMUSA), ubicado en Av. Francia 1940. “IMUSA lamentablemente no funciona con la idea original de lo que es”, lamentó. La principal falencia es que todas las personas que tienen un animal lo llevan a vacunarlos debido a que en este Instituto se ahorran dinero, pero lo que no entienden es que este organismo fue creado para vacunar y castrar animales en situación de calle. Y utilizando equivocadamente se acaban los insumos que eran destinados a los animales que se encuentran en la calle.

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