Parece que el clásico, ya es el bochorno

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El partido entre Estudiantes y Gimnasia fue una batalla campal. Hubo piñas, golpes, patadas voladoras, todo en lo que debería haber sido un simple partido de fútbol. De  amistoso, nada.

El fútbol, pero en especial los clásicos, cada vez son más complicados de jugar en paz. Uno no sabe dónde quedó ese fair play de hace unas décadas atrás. Lo que sí se sabe es que ayer lo que iba a ser un amistoso terminó a las piñas entre los jugadores de Estudiantes de La Plata y Gimnasia y Esgrima de La Plata. Patadas, piñas, golpes, en un simple concepto, una batalla campal.

Desde el vamos, antes de finalizar el primer tiempo el cruce picante entre Leandro Desábato y Roberto Brum fue lo que encendió la chispa de lo que luego sería un incendio total. Si bien las hinchadas tuvieron bastante que ver en este clima candente, la peor parte fue la que se vio en el interior del campo de juego.

En diez minutos de juego del segundo tiempo, Álvaro Pereira vio la tarjeta roja por una patada karateca, que dejó inconsciente a Facundo Oreja quien fue retirado de la cancha en ambulancia. Pero como los golpes , las patadas y el juego sucio se hacía notar, lo pero llegó sobre el final. A los 45 minutos fue mal expulsado Enrique Bologna, ya que le cobraron mano fuera del área cuando en realidad la pelota le había dado en el pecho. Pese a eso el partido continuó y el que se fue a las duchas fue Santiago Ascacíbar por una dura entrada desde atrás.

A partir de ahí nadie fue un ángel y el bochorno era inevitable. Suplentes y cuerpos técnicos invadieron la cancha. A Israel Damonte le lanzaron un golpe a traición, Mariano Andújar se plantó y comenzó a tirar piñas por doquier, pero cuando cayó al piso fue Mazzola quien lo agarró a patadas en la cara. La verdad, una verdadera vergüenza. (RosarioNoticias.info/Infobae)

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