Para evitar “despilfarro”, abren local con alimentos vencidos

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El negocio está ubicado en Alemania y vende verduras, frutas, conservas, cerveza, como así también pan y facturas del día anterior. Los clientes ponen el precio a los productos. Se trata de  un modelo que busca crear conciencia sobre la sustentabilidad alimentaria a nivel global.

En el barrio de Ehrenfeld, en Colonia, Alemania, abrió sus puertas el primer supermercado alemán que vende sólo alimentos vencidos, tales como hortalizas y frutas que salen del parámetro aceptado por el mercado local. Los clientes son quienes deciden el precio a las cosas y el objetivo de ese negocio es crear conciencia sobre la sustentabilidad alimentaria a nivel global.

Nicole Klaski, impulsora del proyecto, explicó que The Good Food "es una iniciativa de gente preocupada por el despilfarro de alimentos con los que se podría alimentar a media humanidad necesitada". El negocio vende verduras, frutas, conservas, cerveza y ofrece pan y facturas del día anterior, donados por una panadería artesanal local. Karski aclaró que “los productos están en perfectas condiciones para el consumo, pero las leyes del mercado los califica o considera como inservibles para la venta".

En Alemania se diferencia entre alimentos con "fecha de consumo preferente o fecha de duración mínima", lo que significa que pueden ser consumidos después del tiempo fijado sin riesgo alguno para la salud pero que el productor no garantiza determinadas virtudes organolépticas, por lo cual en estos casos se autoriza su venta mientras el comerciante aclare explícitamente esa condición.

Klaski explicó que un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) asegura que "un tercio de los alimentos producidos en el mundo se tiran a la basura. Son 1.300 millones de toneladas de comida", advirtió. De acuerdo a ese organismo la cifra representa aproximadamente el 30% de la oferta alimenticia global, en un mundo donde 842 millones de personas sufren hambre.

"Nuestro proyecto se financia a través de las ventas y de la donación de mercaderías. Quizá con el tiempo haga falta contratar personal para ampliar la envergadura del emprendimiento", agregó Klaski, para quien no sólo se desperdician los alimentos "también se malgastan los recursos energéticos necesarios para la producción de los mismos, tanto en la agricultura como en la industria".

"Queremos despertar la conciencia de la gente sobre la finitud de los recursos mundiales y la sustentabilidad alimentaria. Hay gente muy generosa que paga sobreprecios como aporte al proyecto y otra, más humilde o menos dadivosa que pone apenas monedas", explicó Klaski. (RosarioNoticias.info/Crónica/Télam)

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