Obra pública, las segundas partes que nunca se terminan

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Se trata de trabajos iniciados hace mucho tiempo que se dividieron en etapas. Se completaron las primeras partes y quedan pendiente las otras. Avenida Provincias Unidas, calle Junín, Rivarola, el Acueducto Noroeste y el Aliviador III engrosan la lista.

Existe un viejo adagio que suele aplicase al cine y a la literatura en el que se sostiene que las segundas partes nunca fueron buenas. El dicho puede replicarse en Rosario en materia de obra pública, aunque con alguna variante. Porque no es que salen mal, las segundas partes se proyectan pero nunca se ejecutan. Existen demoras en la finalización de determinados trabajos que datan de la gestión municipal del ahora diputado nacional Hermes Binner.

Avenida Provincias Unidas de calle Switzer al norte, Junín de Solís al oeste, Rivarola de Circunvalación al este, el Aliviador III y el Acueducto noroeste engrosan la lista de obras inconclusas.

Durante la intendencia de Binner se pavimentó avenida Provincias Unidas desde J B Justo hasta calle Sorrento, con una particularidad: los primeros doscientos metros se hicieron con una doble traza y un cantero central. Desde calle Swizert hasta el límite con el Bosque de los Constituyentes la arteria sigue siendo doble mano, pero su ancho se reduce a la mitad. En aquel momento se dijo que se trataba de una primera etapa, pero pasaron los años y la segunda nunca se completó.

En calle Junín pasó algo similar, se ensanchó y se repavimentó desde Formosa hasta Solís. De ahí hacia el oeste la arteria está intransitable. El argumento de la segunda etapa se repitió. Pero ya pasaron 10 largos años de aquella remodelación y todo sigue igual.

La reconversión de Rivarola, si bien es mucho más reciente, la metodología es la misma que en los casos anteriores. Los trabajos que se hicieron van desde el Límite del Municipio hasta el puente de avenida de Circunvalación. De ahí hasta Presidente Perón sigue igual, llena de pozos, sin cordón cuneta, ni señalización.

Tanto el Acueducto Noreste como el Aliviador III también tienen sus segundas partes. Se trata de obras de mayor envergadura y mucho más prioritarias que las mencionadas anteriormente por lo que uno debiera inferir que las demoras no serán tan prolongadas. Aunque en el último de los casos, según indicó el presidente de la Vecinal Empalme Graneros Osvaldo Ortonali, la primera parte está todavía en ejecución y hace ochos años que la segunda está en estudio.

Obras onerosas

RosarioNoticias.info consultó a la secretaria de Obras Públicas de la Municipalidad, Susana Nader, para conocer el porqué de las demoras. Si bien la respuesta no fue muy convincente, la funcionaria sostuvo que se trata de obras muy costosas que necesitan de los aportes de Nación y Provincia.

“Son obras que generalmente se hacen por etapas porque son muy costosas.  Tenemos en carpeta todos los proyectos de toda la ciudad y de lo que falta completar. Seguimos pidiendo aportes a Provincia y a Nación para terminar con lo que nos queda”, aseguró Nader.

En ningún caso arriesgó una fecha para retomar las obras inconclusas, ni mucho menos una de finalización. Aunque sí aprovechó el contacto con este medio para destacar las mejoras “sustanciales” que se hicieron en todos los accesos a la ciudad.

Por su parte, Gabriel Chumpitaz, integrante de la Comisión de Obras Públicas del Concejo Municipal sostiene que estas demoras se dan porque “en términos de obra pública el municipio siempre ha ido muy lento”.

“Lo que primero que tiene que hacer el Ejecutivo es ser más eficiente con los gastos. La obra pública debe ser una prioridad. Hay que invertir mucho más en pavimento y en apertura de calles. También tiene que gestionar ante las empresas la mejora en la calidad de los servicios de agua y cloacas”, expresó.

Por su parte, el ex intendente Héctor Cavallero aseguró que estas cosas pasan porque utilizan el dinero destinado a la obra pública para tapar el déficit. “Hay una subutilización de esa plata”.

“Yo fui presidente de la comisión de Obras Públicas del Concejo hasta el 10 de diciembre. Sé con certeza que todos los años se destina dinero de la obra pública para otra cosa. Es decir que no se hacen las obras que tienen que hacerse porque una parte de esa plata se manda a Rentas Generales para tapar el déficit”, aseveró Cavallero a este medio.

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