Mal de muchos…

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Alguna vez alguien dijo que las estadísticas sirven para que si yo no tengo auto y mi vecino tiene dos, yo figure como que tengo uno. Estas líneas no pretenden cuestionar la rigurosidad científica en la mayoría (no en todos) de los sondeos, pero sí plantear que es un error proyectar a partir de números fríos que a la larga terminan siendo importante solamente para quienes encargan o llevan adelante ese tipo de trabajos. Y este es el error en el que ha incurrido en las últimas horas la intendenta Mónica Fein.

Por Miguel Barredo 

La máxima autoridad de la ciudad salió muy enojada a responderle al secretario de Seguridad nacional, Sergio Berni, quien había manifestado en declaraciones periodistas que “Rosario sigue siendo la ciudad más insegura del país”. 

"Es muy fácil poner como mal ejemplo a una ciudad que trabaja y sabe lo que pasa, cuando el mal ejemplo es el país que no tiene datos de violencia y seguridad", palabras de Fein. La intendenta habla de datos, no de estadística pero es exactamente lo mismo. Lo que plantea es que en Santa Fe los guarismos son confiables, mientras que en la Nación no, esto último una verdad de Perogrullo. Ahora quién garantiza que los de la Provincia son confiables, pero eso es tema para otra columna.

Tomando como irrefutables los números provinciales en materia de inseguridad, queda claro que a los rosarinos les importa bastante poco la verdad de las estadísticas. Lo que buscan es que bajen los niveles de inseguridad. Que se terminen los escruches, las entraderas, los rompepuertas, los arrebatos y sobre la violencia y las muertes.

En esta materia el discurso no ha variado. A medida que fueron creciendo los niveles de inseguridad aumentó la muletilla: “La violencia, la inseguridad y el narcotráfico son un problema que se da en todo el país”.

Siguiendo con las citas anónimas podemos plantear que “mal de muchos consuelo de tontos”. Detenerse en los números -a los que insisto no quiero restarles importancia- es claramente un error. Y Fein incurre en la equivocación que hace pocos días le enrostró solapadamente al gobernador Antonio Bonfatti por haber dicho que las estadísticas marcan una baja del 22% de los homicidios en la provincia. "Nadie puede decir que la situación es mejor", buscó despegarse en aquella oportunidad.

Con el tema datos hay que ser muy prudentes, sobre todo cuando se habla de seguridad. Está comprobado que muchos hechos no se denuncian con lo que es casi imposible reflejar en números lo que verdaderamente está pasando.

Intentar explicar el problema desde las estadísticas, compararlo con lo que pasa en otros lugares, sumado a la escasa capacidad para resolver la problemática conforman un combo que se trasunta en una gran indignación; y hay pocas cosas peor que un pueblo indignado.

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