Los taxistas se están acostumbrando a que los maten

|| Opinión
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Un nuevo chofer fue asesinado en un hecho de robo. Es el segundo crimen en lo que va del año. El sindicato y las entidades patronales apenas si restringieron el servicio por un par de horas. Se reunieron con Pullaro para escuchar más de los mismo.

Vicente del Greco tenía 67 años y era taxista. El sábado, días que por lo general no trabajaba, un falso pasajero lo abordó en la esquina de San Martín y Arijón y le pidió que lo traslade hasta la vecina localidad de Villa Gobernador Gálvez. Una vez en destino el delincuente le aplicó dos puntazos para robarle la billetera. Mal herido fue trasladado primero al Hospital Gamen y luego al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), donde horas después falleció.

Vicente es el segundo taxista asesinado en lo que va del año. En enero pasado la víctima fatal fue Eduardo Piris de 41 años, a quien ultimaron de un tiro en la cabeza en la esquina de Ituzango y Gutemberg. En aquel momento el Sindicato de Peones de Taxis lanzó un paro por tiempo indeterminado, que fue acompañado por las entidades patronales. En esta oportunidad resolvieron restringir el servicio durante dos horas (de 10 a 12)

Es muy llamativa la decisión que tomó la conducción sindical. Es como si una muerte valdría más que otra. En cambio resolvieron reunirse una vez más con el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, para volver a escuchar lo mismo de siempre, irse con exactamente las mismas promesas y seguramente rencontrarse cuando un nuevo hecho luctuoso los convoque para resolver absolutamente nada.

La muerte de Vicente generará que concejales y miembros del poder Ejecutivo municipal vuelvan a la carga con la idea de sacar el efectivo de los taxis, con colocarles blindex, cámaras de seguridad, entre otras tantas ideas. Pero seguramente poco se debatirá, y sobre todo poco se hará para hallar las herramientas que pongan algo de coto a tantos hechos de inseguridad y violencia.

El secretario general del Sindicato de Peones de Taxis, Horacio Boix, en una postura que se asemeja más a la de un funcionario provincial que de la de un dirigente gremial, dijo que “el gobierno anterior hizo muy poco para combatir la delincuencia”. Al tiempo que destacó la labor del ministro Pullaro al sostener que desde que “se hizo cargo de la seguridad bajaron “considerablemente” los robos a taxistas”. Sin embargo, la paradoja más grande es que en estos cinco meses del gobierno de Miguel Lifschitz su gremio ya contabiliza dos muertos en ocasión de robo, todo un record.

Un informe del Ministerio de Seguridad de la Nación dado a conocer el mes pasado reveló que Santa Fe tiene la tasa de homicidios más alta del país. Lo primero que hizo la intendenta Mónica Fein fue poner en duda el trabajo, es decir volver a tener una actitud negacionista. Ya lo había hecho ella y todo el socialismo con el tema narcotráfico cuando manifestaron que desde el gobierno kirchnerista se buscaba “estigmatizar a Rosario”. Los Kirchner ya no están y la provincia, pero sobre todo esta ciudad, se siguen regando de sangre.

Más allá de las especulaciones políticas que puedan hacerse. De los intereses que tengan o no el sindicato y las entidades patronales como para ante una nueva muerte ensayar una tibia protesta, queda la sensación que los taxistas hace tiempo que se resignaron a que los roben, de hecho muchos ni denuncia hacen. Pero lo más preocupante es que se están acostumbrando a que los maten.

 

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