La política del hecho consumado

|| Opinión
Compartir

El trágico accidente entre dos micros de la empresa Monticas sobre la ruta 33 que se cobró 12 vidas es una onerosa muestra de ello. Tras el accidente, el gobernador Miguel Lifschitz decidió quitarle la concesión a la empresa. A priori parece una rápida respuesta, sin embargo se trata de una medida que llegó demasiado tarde.

La  política del hecho consumado sigue siendo una contante en la República Argentina. Desde luego que la provincia de Santa Fe no escapa a esa lógica cuestionable. El trágico accidente entre dos micros de la empresa Monticas sobre la ruta 33 que se cobró 12 vidas es una onerosa muestra de ello. Tras el accidente, el gobernador Miguel Lifschitz decidió quitarle la concesión a la empresa.  A priori parece una rápida respuesta, sin embargo se trata de una medida que llegó demasiado tarde. Nada hizo esta administración con las innumerables denuncias de los usuarios sobre el servicio que prestaba Monticas y sobre todo el estado de sus unidades. Es más, si este luctuoso hecho no hubiera sucedido cientos de miles de santafesinos seguirían hoy arriesgando su vida arriba de un colectivo. Un despropósito inaceptable.

Ante los cuestionamientos por la falta de controles la Secretaría de Transporte de la provincia ensayó una tenue defensa al sostener que las unidades inspeccionadas por esa repartición estabanen condiciones ser habilitadas, algo de que se da bruces con la realidad.

La decisión del gobernador Lifschitz de quitarle la concesión a Monticas sin esperar el resultado de las pericias del accidente habla a las claras de que su administración era consciente del pésimo servicio que prestaba la empresa y de que nada se hizo para revertir la situación. Queda toda la sensación que el máximo objetivo de la medida es la de salvar la ropa. Es menester de la Justicia ir más allá y dar con los responsables políticos de esta tragedia.

El otro actor que llamativamente (o tal vez no tanto) ha tomado una actitud absolutamente pasiva es el gremio que nuclea a los choferes de colectivos. Nada se le escuchó decir durante todo este tiempo, donde las denuncias del pésimo estado de las unidades fluían por todos los carriles, al secretario general de UTA, Manuel Cornejo.

Sabido es que muchos choferes de Monticas hasta perdieron su trabajo por negarse a salir a bordo de unidades que no estaban en condiciones y el gremio no los defendió. Es inverosímil pensar que el sindicato no estaba al tanto de esas cosas.

Este miércoles se lo vio a Cornejo en la puerta de su gremio inflando el pecho pidiendo para que los trabajadores de Monticas sean reubicados en otras empresas. Algo que el gobierno provincial ya adelantó que va a garantizar. Pero nada dijo de porqué el gremio no denunció lo que pasaba con Monticas y el riesgo al que estaban expuestos sus afiliados. También es cierto que nadie se lo preguntó.

 

Noticias relacionadas