La otra cara de la violencia de género

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Desde hace casi un año funciona dentro del Instituto Municipal de la de Mujer un espacio para trabajar con hombres golpeadores. Al lugar concurren unos 30 varones que reciben tratamiento psicológico. Algunos llegan por orden judicial y otros de motu proprio.

Desde septiembre del año pasado dentro del ámbito del Instituto Municipal de la Mujer viene funcionando casi en voz baja el Dispositivo Público para Varones que ejercen o ejercieron violencia. Se trata de un espacio que aborda la problemática de la violencia de género desde otra perspectiva y que tiene por objetivo modificar la conducta del hombre agresor. Allí se trabaja tanto desde lo cultural buscando derribar preceptos machistas tan arraigados en la sociedad, como en la historia individual de cada sujeto para saber cuál es la carga que arrastra y qué lo llevó a ser un golpeador.

“Estábamos viendo que con la Justicia ya no  alcanzaba. Si bien es una pata importante entendimos que debíamos trabajar con hombres que después volvían a la vida y después de cumplir condena muchos volvían a ejercer violencia, con la misma mujer o con otra”, explicó la psicóloga Carolina Rodríguez una de las coordinadora del programa.

El dispositivo para varones funciona desde septiembre de 2015. Allí reciben tratamiento 30 hombres, muchos de ellos llegan derivados de la Justicia y algunos lo hacen por iniciativa propia. Si bien en el país hay antecedentes de espacios similares, sobre todo en Buenos Aires, Rodríguez destaca que en Rosario el “sistema es mucho más integral”.

“Nosotros trabajamos en dos modalidades, una es grupal en la que trabajamos para desnaturalizar todos los estereotipos machistas que están vinculados con una cuestión cultural. La otra es la instancia individual  en donde nosotros trabajamos la historia del sujeto”, indicó Rodríguez en diálogo con radio Sí.

En lo que tienen ver con los resultados del tratamiento, la especialista sostuvo que en líneas generales son positivos. “El tratamiento dura dos años y hemos encontrado que muchos varones empiezan a correrse de ese lugar de violencia. Ellos comienzan a aprender a usar la palabra”.

La GUM hace su aporte

La Guardia Urbana Municipal (GUM) tiene un protocolo de acción para los casos de violencia de género. Lo que hace en concreto es tratar de sacar a la víctima de manos del agresor. Por lo general los agentes suelen ser convocados cuando el ataque ya pasó, pero en caso de ser necesario ellos rescatan a la persona agredida y con colaboración de la policía y apartan a agresor.

Si bien los agentes no están especialmente preparados para tratar de persuadir al victimario, sí muchas veces se ven obligados a intervenir en situaciones extremas. “No es algo sencillo abordar a un agresor, menos en determinadas circunstancias. Depende mucho de la actitud que tenga”, explicó Fabián Bolaño coordinador de la GUM.

En diálogo con RosarioNoticias.info, Bolaño destacó que Rosario sea una ciudad “precursora” en la lucha contra la violencia de género: “Nosotros hace más de veinte años que contamos con el teléfono verde para que las mujeres golpeadas puedan recibir la asistencia que necesiten”.

Bolaño explicó que la violencia de género solo puede abordarse de manera seria a través de un trabajo territorial. “Es necesario conocer a cada víctima. Una mujer golpeada no le cuenta su situación a cualquiera. Pasan años sin decir nada y cuando se decide a hablar busca a alguien que le brinde la confianza necesaria”.

 

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