La judicialización de la política y el regreso menos esperado

|| Opinión
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La ex presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, volvió a la escena política. Lo hizo fiel a su estilo, en medio de un gran poder de convocatoria, que muchos jefes de Estado desearían mantener una vez que dejan el Ejecutivo. La reaparición de Cristina se da en un momento de particular debilidad del Gobierno nacional, sacudido por el escándalo de los Panamá Papers y por el impacto negativo de los tarifazos y los despidos.

En los últimos años la democracia ha experimentado un fenómeno que se instaló con fuerza que es la judicialización de la política. Tradicionalmente, el fuero federal siempre fue demasiado permeable a los cambios de gobierno, por eso cada vez que hay un nuevo signo político al frente del Ejecutivo se producen carpetazos y operaciones jurídico-mediáticas que sacuden a la opinión pública, pero que pocas veces logran condenas firmes.

No habla bien de nuestra democracia que tenga más preponderancia Comodoro Py que el Congreso. A su vez, hay que separar los tantos ya que a pesar de que el presidente en funciones y su antecesora en el cargo están siendo investigados por la Justicia, los matices son muy diferentes.

Por un lado, el escándalo de Panamá Papers, donde fueron revelados unos 11.5 millones de documentos que revelaron el entramado de una elite mundial dedicada a evadir impuestos, salpicó a Mauricio Macri, quien ofreció una escueta explicación por su participación en firmas off shore.

Por otro lado, la causa del dólar a futuro se asemeja más a una amañada argucia judicial que a una investigación imparcial. El juez Bonadio, que fue ratificado en la investigación, aunque con advertencias, acusó a la ex presidenta, Cristina Fernández, al ex ministro de Economía, Axel Kicillof, y al ex director del Banco Central, Alejandro Vanoli, en una supuesta operación que consistía en vender un dólar a futuro a un precio muy bajo para perjudicar al próximo gobierno, ya que el magistrado presumía que tanto Scioli como Macri iban a devaluar el peso.

Llama la atención que Bonadio estimara que la operación debía realizarse a un dólar a 14 o 15 pesos, tasación que adquirió con la devaluación del actual gobierno. O el magistrado es un gran analista bursátil, o estaba bien informado por economistas que antes del 10 de diciembre eran parte de la oposición.

Más allá del análisis particular, no es una buena noticia que la política se judicialice. Tampoco es casualidad que la región, con Brasil a la cabeza, atraviese situaciones similares, donde la Justicia parece dictar el pulso de la política. Los funcionarios deben rendir cuentas a la Justicia, pero ésta debe actuar al margen de los poderes fácticos. Caso contrario, las cautelares, declaraciones de certeza y operaciones mediáticas seguirán siendo parte del paisaje.

La reaparición de Cristina Fernández, a pesar de ser anunciada, pareció tomar por sorpresa al Gobierno, que no esperaba un regreso combativo de la ex mandataria que salió a resistir el embate judicial. Resta dilucidar si la ex presidenta asumirá un rol activo y articulador o si limitará a apoyar un proyecto opositor.

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