La ideología de los que no tienen ideología

|| Opinión
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El oficialismo machacó, en campaña y en ejercicio del Ejecutivo, con que Cambiemos es un espacio alejado de las dicotomías de izquierda y derechas. El mismo jefe de Gabinete, Marcos Peña, dijo que el Gobierno “no es neoliberal”. Además, varios referentes de ese espacio apuntan que esa discusión es parte del pasado, de un setentismo demodé, en un tiro por elevación del kirchnerismo, que levantó muchas de esas banderas.

El PRO como agrupación política siempre se mostró como una fuerza apolítica, moderna y abierta al diálogo, según el decálogo del duranbarbismo. Es que la idea siempre fue despolitizar, porque la política desune, según su concepción. En ese sentido, el marketing político pasó por una idea que lo viejo, incluyendo a los partidos tradicionales, “no resolvían los problemas de la gente” y que el futuro está en el diálogo como la panacea.

Ahora bien, el hombre es un animal político como sostenía Aristóteles, y pretender ejercer el poder sin hacer política es pecar de ingenuo. Todos, todos los días, hacemos política con nuestros actos.

Sin embargo, por más que el oficialismo se plantee como una fuerza desideologizada, sus funcionarios y voceros no hacen más que dejar asentado cuál es su verdadera concepción política. En su momento fue Darío Lóperfido, ex ministro de Cultura porteño, quien debió renunciar por haber puesto en duda la existencia los 30 mil desaparecidos. Es más, el ex funcionario había sentenciado: “Ese número se arregló en una mesa chica”.

Ahora es el mismo presidente Macri, quien suelto de cuerpo dijo que no tiene “ni idea” de si los desaparecidos en la Argentina fueron 30 mil. Además, el mandatario dijo que ese debate, directamente, no le interesa y fustigó a la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, de quien dijo que "hace rato que no le contesta porque está desquiciada hace muchos años".

No hace falta ser un exégeta presidencial para darle un marco a las palabras de Macri. El innecesario acoso judicial a Hebe de Bonafini, más la incomodidad que tiene el Gobierno por continuar con los juicios contra los represores, dan la pauta del sistema de valores y de ideología que tiene el Ejecutivo.

Por más que intenten disfrazarla, el PRO también tiene su ideología, solo que la misma no aporta rating, ni suma votos, por eso es que emerge, casi solapada, cuando algún funcionario se va un poco de boca y deja al descubierto el sistema de valores con el que comulgan.

La política de Derechos Humanos del kirchnerismo fue una de las más indiscutidas de su gestión. Si se cometieron ilícitos o si hubo desvío de fondos en la causa Sueños Compartidos, será la Justicia la encargada de echar luz y no el circo mediático-judicial montado para desprestigiar a la institución de las Madres de Plaza de Mayo.

La firmeza con la que se acompañaron los procesos judiciales durante el kirchnerismo no eran parte de una ideología excluyente, ni revanchista como esgrime la derecha, sino que eran el resultado de una política de Estado, reconocida incluso internacionalmente. Por eso, tratar con liviandad el tema de los desaparecidos ya sea por parte del presidente o por segundas líneas no hace más que desnudar una ideología que voceros y asesores tratan de esconder o maquillar.

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