La crisis en los servicios y la falta de controles

|| Opinión
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Hoy está en el tapete la recolección de residuos. Pero los problemas en los servicios, lamentablemente, no se agotan en la basura. El transporte de pasajeros, el servicio de luz, el de agua y el de gas también les generan más de un dolor de cabeza a los rosarinos.

Los servicios que se prestan en Rosario están pasando por su peor crisis desde que el socialismo maneja los destinos de la ciudad hace más de 25 años.  Hoy está en el tapete la recolección de residuos. Contenedores desbordados de basura con hedores nauseabundos tornaron inocultable esa realidad. A tal punto, que la propia intendenta Mónica Fein en su discurso en el Concejo Municipal debió reconocer la problemática y asumió el compromiso de que la situación se normalice a mitad de año. Sin dudas, una postura muy optimista la de la Jefa comunal.

Pero los problemas en los servicios, lamentablemente, no se agotan en la basura. El transporte de pasajeros, el servicio de luz, el de agua y el de gas, entre otros tantos, también les generan más de un dolor de cabeza a los rosarinos.

El crecimiento exponencial que tuvo Rosario en estos últimos 12 años con un boom inmobiliario fue exhibido con orgullo por las autoridades locales. No era para menos, la inversión en ladrillos trajo más puestos de trabajo, aunque también derivó en especulación inmobiliaria. Pero una de las cosas más negativas fue que las empresas de servicios no acompañaron con inversiones ese crecimiento.

Ese no acompañamiento en inversiones hace que Rosario tenga hoy día las serias dificultades que tiene en la prestación de servicios vitales como la luz, el agua o el gas. Ni siquiera vale la pena exponer en estas líneas qué pasa con la energía cuando las temperaturas superan los 35 grados durante tres días consecutivos. O con el agua y la falta de presión. Lo del gas y la empresa prestadora merece un párrafo aparte después de la tragedia de calle Salta 2141. Inexplicablemente Litoral Gas sigue funcionando como si nada.

Más allá de la buena o mala voluntad de las empresas, en todo esto subyace un mal estructural que padece esta gestión de gobierno y que tiene que ver con la falta de controles. Algo que no solamente se ve con las empresas de servicios, se aprecia en el tránsito, en la noche rosarina, sólo por citar algunos de los casos que más impacta sobre la sociedad.

La administración socialista ha optado por realizar los controles a través de la videovigilancia dejando prácticamente de lado el recurso humano. Por eso es que insisten tanto en utilizar las cámaras de seguridad para multar a los infractores de tránsito. No buscan poner fin a las faltas, lo que buscan es multar para engrosar las arcas a través de la recaudación.

La falta de control suele traer estas consecuencias. En su momento no se les exigió a las empresas que inviertan a la par del boom de la construcción y ahora todo el dinero que se destina a tratar de mejorar el servicio no alcanza porque el sistema está colapsado.

Con los residuos pasa lo mismo, ¿quién se encarga de que las empresas cumplan con lo que tienen que hacer? Pasa también con el transporte, ¿quién controla el estado de los colectivos que a diario yacen descompuestos en las calles de la ciudad?

La falta de control se cobra vidas. Y esto no intenta ser un golpe bajo, pero la muerte de las hermanas Melanie y Florencia Aranda, de 11 y 14 años respectivamente en agosto de 2013 en el parque Independencia fue consecuencia de falta de controles. Después los vericuetos legales buscarán deslindar responsabilidades, pero ese luctuoso hecho era perfectamente evitable, si se hubieran hecho bien los controles.

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