La cerveza artesanal, un boom que cada vez suma más seguidores

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En Rosario la pasión por esta bebida ha experimentado un crecimiento exponencial con polos cerveceros, como el de Pichincha, y con pequeños y macro productores que dan cuenta de un mercado que, aseguran, no ha tocado su techo.

Se aproxima el verano y la gente ya se predispone para disfrutar del río, los parques y, por qué no, de una buena cerveza. Es que Rosario, con los años, se ha consolidado como una ciudad donde la afición por la cerveza artesanal cada vez suma más adeptos. Así, se multiplican patios cerveceros, las fiestas y los encuentros donde pequeños y macro productores comparten su pasión por esta milenaria bebida espirituosa.

Rosarionoticias.info dialogó con diversos actores que participan de esta movida en franco crecimiento. Santiago Solari, encargado de Antares, la franquicia que desembarcó en Rosario en diciembre de 2009, pero que tiene sus orígenes en Mar del Plata allá por el año 1998, dice que “hay un gran mercado, pero que todavía no ha tocado su techo”.

En ese sentido, señaló que la franquicia está abocada en la búsqueda de un tercer local para sumar a los que ya tiene en Pichincha y en calle Pellegrini, por lo que probablemente el año que viene los fanáticos de la cerveza artesanal tendrán una opción más para probar uno de los diez tipos de cerveza que esta marca ofrece.

A su vez, hay que dar cuenta de pequeñas historias, de personajes si se quiere, que le dan un poco de color y peculiaridad a la pasión por esta bebida. El caso de Bernardo Quaranta, un aficionado que dejó su trabajo de oficina en una entidad bancaria para montar un negocio de venta de insumos para la elaboración del producto, es por demás de elocuente.

“Yo trabajaba en un banco como analista de riesgo y la relación de dependencia no era lo que quería para mí. Trabajé casi tres años en esa posición, en mayo me largué con esto y a principio de septiembre dejé el trabajo”, señaló con entusiasmo Bernardo, para luego explicar que se encuentra en la búsqueda de un depósito para poder comercializar los insumos y que ya cuenta con clientes, que se dividen entre homebrewers y microcerveceros.

No menos interesante es la historia de Leonardo Doin, quien con un grupo de amigos de la secundaria son parte del Albertobeerfest, un evento que cumplirá su segundo aniversario este viernes, a las 21, en el Club Libertad, ubicado en Felipe Moré y Mendoza.

“Hace un año que organizamos un encuentro cervecero que empezó como un encuentro de amigos que nos juntábamos a tomar en la casa del productor, y que un día dejó de hacer cerveza. Nos juntábamos en la casa de un amigo que se llama Alberto y de ahí viene el nombre. El año pasado tomamos la decisión de hacerlo en un club y abrirlo a la gente y a otros productores de cerveza. Es la tercera vez que hacemos una fiesta. Hicimos una en octubre y después otra en marzo, para el día de San Patricio”, detalló.

Así, Doin cuenta que al principio empezó como algo sencillo, fiestas donde venían 100 personas, pero ya para la fiesta de San Patricio tuvieron una concurrencia de mil personas. En la fiesta de este viernes, explica, participarán 11 cervecerías artesanales, con más de 40 tipos de cerveza para degustar. La entrada anticipada cuesta 130 pesos y viene con un vaso de media pinta que la gente puede guardar como suvenir, e incluye, claro está, la primera media pinta.

Publicidad versus sabor verdadero

Consultados sobre qué tipo de cerveza es la que se impone en el gusto del público, todos coinciden en que las cervezas rubias pican en punta. Sin embargo, hay matices. Por eso, Solari dice que mucha gente pide cervezas suaves o rubias por “una falta de cultura cervecera”.

“Lo que le recomiendo a todas las personas es que se animen a probar algo distinto, una cerveza artesanal no es lo mismo que una industrial y cada estilo tiene su cuerpo y personalidad. La gente por ahí piensa que la cerveza rubia tiene que ser suave y es todo lo contrario. Hay muchos estilos y cuanto más gustosa mejor porque es un poco el chip que nos ponen de las  publicidades, que dicen que hay que tomar la cerveza lo más fría posible para que pase fácil. Si bien la cerveza no se sirve caliente, tiene que tener una temperatura ideal para que la gente pueda sentir los gustos y aromas”, explicó.

A su vez, Doin señala que la gente elige las “cervezas rubias”, pero aclara que “el espíritu del Albertobeerfest es ir probando de todas las cervecerías”.

Guía para principiantes

Bernardo Quaranta explica, resumidamente, cómo es el proceso para elaborar cerveza artesanal. “Necesitamos la materia prima que es el agua, malta, los lúpulos, y la levadura. Se hace un empaste del grano con el agua que se llama la maceración. Después de 60 o 90 minutos se lleva a hervir y se hace el agregado del lúpulo que es lo que le da el aroma y el sabor a la cerveza. Se hace un enfriado para luego hacer el agregado de la levadura y se deja fermentar durante el lapso de una semana y luego se embotella para carbonatarla”, detalló.

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