Hoy es el día Internacional del Cinturón de Seguridad

|| Sociedad
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Un dispositivo que desde 1959 resulta indispensable para salvar vidas. Su uso reduce la posibilidad de muerte en un 50% en los asientos delanteros y en un 75% en los asientos traseros.

Muchos dan por descontado las razones por las cuales debe utilizarse este elemento dentro del vehículo, independientemente del lugar donde se ubique. Sin embargo, es sorprendente observar la cantidad de niños que viajan de pie mirando por la luneta trasera del auto, otros sentados en el regazo del conductor o sujetos en brazos de sus padres.

Las estadísticas de la Agencia Nacional de Seguridad Vial se corresponden con esas situaciones, al tener en cuenta que el 51,6 % de los conductores, el 44,9 de los copilotos y el 19,4 de los ocupantes que se trasladan dentro del auto en la plaza trasera, utilizan el cinturón de seguridad.

Si analizamos desde un punto de vista físico el hecho de sostener a los niños en brazos, aún en la plaza trasera del vehículo, llegaremos a la conclusión de que es realmente peligroso y atenta contra la vida de todos.

En una colisión, cualquier elemento o persona dentro del vehículo sufre una desaceleración. Si multiplicamos el peso de un bebé de 7 kilos por la desaceleración medida en esa prueba, nos dará como  resultado una fuerza de 51 kilos en un tiempo sumamente pequeño. Esta sería la fuerza que debe soportar la persona que sostiene al bebé para que no se le escape de sus brazos. ¿Es posible que ésta misma persona pueda levantar una bolsa de cemento, que pesa aproximadamente 50 kilos? Seguramente la respuesta sea, no.

Aplicamos este mismo ejemplo para todos los que se desplacen dentro del vehículo. Probablemente (y estadísticamente también) en el vehículo particular el uso de los cinturones de seguridad esté más  aceptado que al desplazarnos en un taxi o al viajar en un micro de larga distancia. De hecho es normal encontrar que las hebillas o las cintas de estos elementos de seguridad, estén debajo del asiento o detrás del respaldo.

La posibilidad de tener un siniestro en un vehículo de uso público no disminuye porque nos transportemos en la plaza trasera o en un asiento acolchado y reclinable. Más allá de la obligación, entendamos que el uso de estos elementos “reduce a la mitad el riesgo de muerte y/o disminuye la gravedad de las lesiones”.

 

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