Ganó Donald Trump: las dos caras de una misma moneda

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Recién en la madrugada de este miércoles se conoció el resultado final que dio la victoria al republicano. Se convirtió en el 45° Presidente electo de los Estados Unidos. Pese a todos los análisis políticos y las encuestadoras que daban por ganadora a su contrincante, Hillary Clinton, el empresario logró sorprender al mundo. Una nueva era comienza.

El republicano Donald Trump se convirtió en el 45° presidente electo de Estados Unidos al obtener un resonante triunfo sobre la demócrata Hillary Clinton en unos comicios cuyos resultados sorprendieron al mundo. Nadie imaginaba que el empresario iba a tener tanto a su favor, ya que los analistas políticos aseguraban como vencedora, aunque por un escaso margen, a la candidata Hillary Clinton. Estado Unidos queda literalmente dividida. Las ideas políticas del mandatario electo no son compartidas por muchos electores y para algunos hasta creen que corre peligro su continuidad en el país del norte.

La elección presidencial deja a la mayor economía del planeta ante una profunda división política, y al resto de la comunidad internacional en alerta debido a las preocupaciones y la incertidumbre que despertaron las propuestas de Trump, centradas en un discurso anti globalización y por momentos xenófobo. En su discurso de victoria y en un claro intento por sanar esas heridas internas, Trump prometió gobernar para todos los norteamericanos y dijo que recibió un llamado de Clinton, a quien elogió, para felicitarlo por su triunfo.

"Es tiempo de que nos reconciliemos como un solo pueblo unido", dijo, ante cientos de fervorosos seguidores en un hotel de Nueva York. "Acabo de recibir una llamada de la secretaria (de Estado) Clinton. Nos felicitó por nuestra victoria, y yo la felicité a ella y su familia por esta campaña muy duramente peleada", prosiguió.

En un desenlace que recordó al Brexit y al impactante "No" de los colombianos al acuerdo de paz con las FARC, el magnate inmobiliario devenido político ganó la Casa Blanca enfrentando a la élite política y mediática del país, incluyendo a buena parte de su propio Partido Republicano.

Para sus votantes, en su mayoría blancos de clase trabajadora, su victoria es un auténtico milagro que reescribe los manuales sobre cómo se hace política en un país con millones de personas desencantadas con la dirigencia tradicional.

Para tantísimos otros, en cambio, es un salto al vacío y un retroceso para un país de enorme diversidad cultural y deseoso de una mayor igualdad de género, así como una amenaza a las conquistas logradas por el presidente saliente Barack Obama, especialmente su reforma del sistema de salud.

Contra todos los pronósticos, Trump, de 70 años, se impuso en los decisivos estados de Florida, Ohio y Carolina del Norte, una notable demostración de fuerza en una reñida carrera por la Casa Blanca. Trump también triunfó en estados industriales del norte y noreste de Estados Unidos, como Wisconsin, que habían acompañado al Partido Demócrata de Clinton y Obama en las elecciones presidenciales de las últimas tres décadas.

El escrutinio se extendió entrada la madrugada, hasta que finalmente Trump superó los 270 votos electores necesarios para consagrarse presidente, según el sistema de elección indirecta de Estados Unidos.

Más temprano, la certeza de que una victoria de Trump era inevitable causó un desplome de los mercados en Asia y de los futuros del Dow Jones, reflejando el temor y pesimismo de los inversores ante lo que la presencia del republicano en la Casa Blanca podría implicar para la economía y el comercio global.

El mandatario electo prometió gobernar para todos los ciudadanos de su país, para los que lo votaron y también para los que no lo hicieron. "Trabajando juntos, empezaremos la tarea urgente de reconstruir nuestra nación", dijo, antes de señalar que "cada hombre y mujer estadounidense tendrá la capacidad de realizar su potencial".

Exultantes, cientos de seguidores de Trump celebraron ruidosamente en el búnker del candidato en un hotel de Midtown Manhattan. En contraste, numerosos partidarios de Clinton, que esperaron durante horas en un centro de convenciones de la misma ciudad para celebrar su victoria, abandonaron el lugar cabizbajos, y poco después la demócrata decidió no dar el discurso que tenía previsto. (RosarioNoticias.info/Télam)

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