“Fuimos a Malvinas con el uniforme de San Martín a defender la bandera de Belgrano”

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El 14 de junio de 1982 a las 21:00 horas en Puerto Argentino el gobernador militar de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, General Mario Menéndez, se rindió al General Jeremy Moore. En esta historia revelada por Julia Fernández se deja reflejada la vivencia de un ex combatiente, Claudino Chamorro, quiren cuenta cómo fueron esos días de lucha.

Por Julia Fernández

A fines de marzo de 1982, un acuartelamiento en el Batallón de Infantería de Marina N° 5 hizo las veces de alerta. Algo estaba ocurriendo en Buenos Aires. Una orden envío a los soldados presentes a custodiar la frontera con Chile y, para ese entonces, en el sector este de la isla Grande de Tierra del Fuego, más precisamente en el cabo Santo Domingo, todo era incertidumbre. Llegada la mañana del 2 de abril, un inesperado aviso puso en jaque al pelotón: había que recuperar las Islas Malvinas. Ese mismo viernes, y aún sin caer del todo en la cuenta de lo que estaba sucediendo, los allí presentes comenzaron el alistamiento. Entre ellos se encontraba Claudino Chamorro, actual presidente e integrante del Centro de Ex Soldados Combatientes de Malvinas de Rosario. “Yo conté con la oportunidad de no ir a Malvinas porque tuve un accidente en el ojo. Cuando llegó el momento de embarcar el 8 de abril, el suboficial me preguntó que iba a hacer y yo le dije que iba con mis compañeros. Me saqué el parche, subí al camión y fui hasta el aeropuerto. Nunca nos imaginamos que íbamos a una guerra”, contó Chamorro.

El Batallón N° 5 arribó a las islas el 8 de abril posicionándose como soldados de segunda línea de aquellos que combatieron cuerpo a cuerpo con los enemigos, ocupando tres puntos diferentes: el Monte Tumbledown, el monte William y el monte Wireless. El 1° de mayo, las tropas inglesas bombardearon el Aeropuerto de Puerto Argentino arrojando bombas cuyo peso oscilaba en unos 450 kg. por munición. Ya no quedaban dudas, lo que se vivía era una guerra.

“Ellos bombardearon el aeropuerto y nosotros desde nuestro lugar lo vimos como en una pantalla gigante. Esa misma noche empezaron los bombardeos de los buques ingleses sobre las posiciones, y así fue todas las noches durante cuarenta y cuatro días”, expresó el ex combatiente. A su vez, señaló que ellos siempre fueron los mismos. Para las tropas argentinas no existían los relevos. “Ese 1° de mayo nos dimos cuenta que estábamos en una situación difícil. Los primeros días escuchábamos los buques y corríamos, nos poníamos el casco y nos ubicábamos en nuestra posición. El quinto día el casco lo tirabas porque ya sabías que si te caía una bomba de esa te hacía mil pedazos, y así el miedo se fue volviendo coraje”, confesó.

Claudino formó parte de la brigada que peleó con los ingleses el 13 y 14 de junio en los montes Tumbledown y William, justo antes de la rendición. “Si yo describo todo lo que nosotros vivimos, —relató el ex soldado—, fueron tan violentos los combates que nosotros estuvimos toda la noche cuerpo a tierra. La artillería inglesa nos tiró de frente y de costado. Las balas trasantes de los fusiles y ametralladoras nos pasaban por arriba de la cabeza, no podíamos estar parados. Fue toda la noche así, sin parar. Era un infierno”.

Durante aquel combate, a pesar de la brutal ofensiva contrincante, el pelotón argentino no contó con ningún caído.  “Al otro día, a la mañana, perdimos a un compañero. Fue la única baja que tuvimos. Cayó en el repliegue en el monte Wireless herido por tres esquirlas. Se llama Ricardo Argentino Ramírez. Un mes antes de ir a Malvinas había fallecido su mamá, entonces le dieron la licencia. Se fue, volvió, se armó el conflicto y él pidió ir. Sus últimas voces fueron ‘me voy con mi mamá’. Fue su destino quedar allí”, narró el protagonista.

Ramírez, es uno de los noventa jóvenes que hasta el día de hoy no están identificados. Al respecto, Chamorro dijo con firmeza: “Los caídos en Malvinas que no están identificados son soldados de la patria que a Malvinas fueron con nombre y apellido, que sabemos lo que hicieron y sabemos quiénes los mataron. Por más de que no hayan tenido en la tumba su identidad, fueron siempre soldados de la patria”.

Treinta y seis años pasaron ya del conflicto bélico que marcó un antes y un después en el pueblo argentino y, hasta el día de hoy, la “desmalvinización” para muchos sigue vigente. “Nuestros gobernantes no le dan la seriedad que corresponde a los reclamos de soberanía sobre nuestras islas. No hay una política de estado fuerte. Los funcionarios y los diplomáticos no hacen las cosas como se deberían hacer, y cuando negocian algo no ponen nuestra soberanía sobre la mesa”, aseguró el presidente rosarino del Centro de Ex Soldados Combatientes.

Cuando a Claudino se le pregunta si se considera un héroe, contesta que no, que no se siente un héroe, que no usa insignias y que hacerlo no lo engrandece. “La medalla la llevo por dentro”, responde. Y agrega: “Nosotros somos la historia viva. Somos personas comunes y corrientes que caminamos entre ustedes. A veces es bueno que si ven a un veterano de guerra lo abracen, lo saluden, porque eso es una forma de agradecimiento. Eso nos enorgullece, nos hace sentir acompañados”.

Chamorro no se considera un héroe, pero tampoco se siente una víctima. “Nosotros fuimos a Malvinas vestidos con el uniforme de San Martín a defender la bandera de Belgrano”, exclamó con orgullo. “Cumplimos con nuestro juramento, y por eso no creo que seamos víctimas. Malvinas es una causa justa y noble porque peleamos por algo que nos pertenecía y nos pertenece, por derecho, por historia y por geografía. Para mí fue un orgullo haber ido a Malvinas y jamás me voy a arrepentir”, concluyó.

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