Flexibilización laboral, que la historia no se repita

|| Opinión
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Desde sus páginas el diario La Nación pide terminar con las indemnizaciones por despidos, incluir jornadas variables y contratos a plazo fijo. Desde mismo matutino Macri le pidió a los jueces que no fallen siempre a favor de los trabajadores.

Con un viejo y falaz argumento el diario La Nación en su edición de este martes a través de un editorial pide sin medias tintas el regreso de la flexibilización laboral. El matutino recurre al repetido discurso del elevado costo  que tienen los empresarios, razón por la que supuestamente no se están generando puestos de trabajos. El planteo de los herederos de Bartolomé Mitre se da de bruces con lo que sucedió en la última década que con un patrón muy distinto al de la precariedad del empleo se pasó de casi un 30% de desocupación al 6%.  

“Un cambio indispensable en las relaciones laborales. Las normas que regulan el trabajo deben proteger a quienes lo realizan, pero al mismo tiempo no tienen que desalentar la inversión y la productividad”, argumentan los editorialistas de la Nación.

Casualidad o no (seguramente no) ese mismo diario el domingo publicó una nota que el periodista Joaquín Morales Solá le realizó al presidente Mauricio Macri. Allí, entre otras tantas cosas, el mandatario hizo referencia a la cuestión laboral pidiéndoles a los jueces que sean más ecuánimes y que no fallen siempre a favor de los trabajadores. Ignorando o soslayando que el fuero laboral existe justamente para proteger a los empleados de los abusos patronales.

La cara más cruel de la flexibilización laboral la mostró el menemismo. Contratos basuras, salarios por productividad, pago de parte del sueldo con los denominados Tickets Canasta, fueron las prácticas que se impusieron en los 90. Nada de eso sirvió para generar nuevos puestos de trabajo, por el contrario la desocupación, por primera vez en la historia argentina,  alcanzó los dos dígitos. Durante el gobierno de Fernando De la Rúa se intentó ir más a fondo, pero una denuncia de corrupción impulsada por Hugo Moyano enterró el sueño de la reforma laboral aliancista.

En estos años hubo importantes avances en pos de remediar, al menos en parte, los desaguisados de los años 90. La reinstalación de las negociaciones paritarias y la recuperación del empleo sin duda son los aspectos más que positivos para destacar. El alto nivel de trabajadores no registrados y la permanencia de contratos basura, sobre todo en el Estado, quedaron como materia pendiente de la gestión anterior.

Da la sensación que Macri con sus declaraciones y con el invalorable aporte que le dan los editoriales de periodistas y medios afines está llevando a cabo una suerte de sondeo para saber hasta dónde los trabajadores argentinos están dispuestos a aceptar una nueva flexibilización laboral. Por eso este martes desde sus páginas el diario que ahora comandan los hermanos Aguier pide poner fin a las indemnizaciones por despidos, instalar la creación de contratos a plazo fijo e ir hacia jornadas de trabajo variables.

Para dejar de lado los eufemismos, lo que el diario La Nación le está pidiendo al gobierno de Macri es que impulse una reforma para precarizar al máximo el trabajo. El argumento es repetido, con estos costos laborales nadie vendrá a invertir y los que ya están no incorporarán más personal. Tampoco el escenario es nuevo. La Argentina vive un proceso de crisis económica auto infligido que está derivando en una preocupante ola de cesantías. El terreno para sembrar el terror es inmejorable. Dependerá de los argentinos tener la memoria suficiente para que la historia no se repita.

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