“En Santa Fe hay más de 60 pueblos que no tienen médico”

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Lo dijo Arturo Serrano, referente de la medicina rural. Según este médico generalista y de familia, son cada vez menos los profesionales que se vuelcan a esta especialidad, incrementando las desigualdades entre el campo y la ciudad. La ley que los ampara aguarda su reglamentación.

“Ser médico rural significa enfrentar día a día lo que venga”. La frase pertenece a Arturo Serrano, tesorero e integrante de la Asociación de Médicos Rurales de Santa Fe. Según este médico generalista y de familia, son cada vez menos los profesionales que deciden volcarse a esta especialidad. Es más, se aventuró a dar cifras que pintan un panorama certero de lo que ocurre en distintas localidades de la provincia. “En Santa Fe hay más de 60 pueblos que no tienen médico”, afirmó en diálogo con Rosarionoticias.info.

Siguiendo a referentes como Esteban Maradona, aquel filántropo que ejerció la medicina en lugares remotos, ayudando a comunidades indígenas y practicando una vida humilde, Serrano se radicó hace 30 años en la localidad de Santo Domingo, luego de realizar la residencia en la ciudad de Santa Fe.

Consultado por las vicisitudes que conlleva ser un médico rural, Serrano describe una tarea que requiere una vocación y una predisposición especial. “Nos enfrentamos día a día a lo que venga. En el ámbito rural puede venir un accidente de tránsito, laboral, un parto, un infarto, una herida cortante, una crisis epiléptica. Hay que atajar lo que venga y darle respuesta. Hoy en día la profesión está en franca crisis y en estos momentos en Santa Fe hay más de 60 pueblos que no tienen médico”, señaló.

De esta manera, cada vez son menos los médicos que eligen esta especialidad. “Es difícil encontrar médicos jóvenes que quieran seguir este camino.  Cobramos lo mismo que un médico de la ciudad que está trabajando 20 horas por semana y no hay comparación, por eso nadie quiere venir”, apuntó.

A pesar de las condiciones de aislamiento, de la falta de recursos, o de guardias que no conocen de límites horarios, este sanjuanino radicado en Santo Domingo, una localidad de 1.800 habitantes, destaca los vínculos que se establecen con los pacientes. Así, los definió como lazos “de mucha cotidianeidad, respeto y  confianza”, algo que “no se logra en la ciudad”.

Precisamente, la relación campo-ciudad, una dicotomía propia de la vida moderna, es fundamental para entender las asimetrías que se generan y los efectos negativos que padecen los pobladores de zonas rurales.

“Hoy en día la población rural de argentina es del 11 por ciento y van quedando pueblos de ancianos, con muy poca salida laboral para los jóvenes, por lo que la situación es bastante delicada. Por otro lado, hay mucha confianza, seguridad y solidaridad, que no lo tienen las ciudades” señaló.

Y agregó: “Es una vergüenza que los gobernantes obtengan casi el 50 por ciento de la riqueza del país del campo y no vuelva nada. La coparticipación es paupérrima”.

Una ley que los ampara

Luego de impulsar un proyecto durante 8 años, finalmente en noviembre del 2015 se aprobó la ley Nº 13.520, que crea el Sistema Provincial de Médicos Rurales. No obstante, la norma no fue reglamentada por el Ejecutivo.

Entre las reivindicaciones principales de los médicos rurales se encuentra una mejor remuneración, capacitación permanente y una jubilación acorde con la labor que desarrollan, entre otras cosas. En ese sentido, Serrano bregó por condiciones que equiparen a los médicos rurales con sus pares que ejercen su profesión en cualquier hospital.

“Los pacientes tocan a nuestra casa y uno los tiene que atender a la hora que sea. Eso es tremendamente desgastante y alienante. Así, muchísimos colegas terminan en adicciones o suicidios. Tenemos la tasa de suicidios más alta que cualquier otra profesión en la labor médica”, concluyó.  

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