El turismo médico en extinción

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Durante la década del 2000 Argentina fue receptora de visitantes extranjeros que venían a realizarse distintas prácticas quirúrgicas. La crisis internacional y la devaluación le pusieron fin al fenómeno. Buenos Aires y Rosario, en menor medida, eran las más beneficiadas.

Aunque pueda resultar extraño la Argentina durante muchos años fue un destino elegido por extranjeros para hacer turismo médico. En los hechos se trata de pacientes que salen de su país de origen para recibir atención sanitaria de tipo curativa, preventiva, estética o de bienestar. Una de las prácticas de mayor demanda eran los trasplantes, a tal punto que a mediados de los 2000 se decidió poner algunas trabas para desacelerarla. Entre ellas, que la nación de origen no trasplantara el órgano que había que trasplantar. 

El fenómeno estuvo en la cresta de la ola entre el 2005 y 2011. La crisis en Europa generó que gente de esas latitudes dejara de optar por las bondades de la medicina argentina. Pero el golpe de gracia lo dio la devaluación. Es que el tipo de cambio ya no es favorable ni para los turistas de la patria grande que en número importante supieron venir a la Argentina para hacerse tratar. 

El doctor Armando Perichón fue presidente del directorio del Instituto Nacional Centro Único Coordinador de Ablaciones e Implantes (Incucai) entre el 2006 y 2008. Durante ese lapso en más de una ocasión recibió la visita de empresarios extranjeros que buscaban conocer costos y metodologías para la realización de trasplantes en la Argentina.

“Había dos o tres grandes rubros que tienen que ver con la medicina estética o la odontología que por una cuestión económica venían acá a someterse a distintos tipos de tratamiento y de intervenciones”, explicó Perichón para quien “la calidad de la medicina argentina” era el otro factor que se tenía muy en cuenta.

En diálogo con RosarioNoticias.info, el ex responsable del Incucai recordó que cuando estaba al frente de ese organismo lo fueron a ver “unos bróker que ofrecían servicios sanitarios y que lo que buscaban era averiguar por los trasplantes de órganos en el país”.

“Allá por 2007 o 2008 hubo un problema porque muchos extranjeros venían a querer trasplantarse a la Argentina, a tal punto que hubo que hacer una normativa para tener algunas reservas. Concretamente lo que se hizo fue poner algunas trabas, entre ellas que el país de origen no trasplantara el órgano que había que trasplantar aquí”, evocó Perichón.

El médico cirujano Alberto Tuninetti refrenda cada uno de los conceptos de Perichón. El profesional rosarino asegura haber tenido muchos pacientes que llegaban desde el gran país del norte y desde el viejo Continente a realizarse algunos retoque estéticos.

“Hubo un momento donde por cuestiones de cambio era muy conveniente. Yo he tenido varios pacientes de Europa de EE UU, pero eso es parte del pasado. La crisis en Europa fue el comienzo del fin y hoy después de la devaluación la llegada de turistas por cuestiones médicas ya casi no se da”, detalló el cirujano.

Según contó Tuninetti, en Capital Federal era donde más se daba el fenómeno, por lo que era muy común encontrar en internet páginas de clínicas ofreciendo sus servicios de cirugías al resto del mundo. “En mi caso se daba con el boca a boca. Alguien venía se operaba conmigo y después me recomendaba”.

El profesional contó que en la mayoría de los casos el tour era completo. Además de intervenirse quirúrgicamente aprovechaban para recorrer las zonas más bellas y caras de la Argentina. “Una vez operé a un estadounidense que tras la intervención solía llamarme para hacerme distintas consultas. Recuerdo que una semana me llamó desde las Cataratas y a la otra lo hizo desde Bariloche”.

Tanto Tuninetti como Perichón coinciden en que el turismo médico en la Argentina es parte del pasado. Las causas son las ya mencionadas: la crisis internacional y la mega devaluación. Pero ambos profesionales se esforzaron en destacar que lo que se dio no sólo fue por una cuestión económica o por las bellezas paisajísticas que ofrece el país, sino que la calidad de la medicina y de sus profesionales fueron un factor determinante que ayudaron al desarrollo del  fenómeno.

 

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