El parto del gobierno de Macri

|| Opinión
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Dicen que los primeros meses de un embarazo, están llenos de distintas emociones. Cargado de felicidad por lo nuevo, apenas se enteran que serán padres, luego llega un malestar y descomposturas para las mujeres con días complicados y mal humor generalizado, hasta que el resto de los meses hay que lidiar con la panza, para comer, moverse, dormir, el sueño no se concilia demasiado bien, pero al final llega la recompensa. Según los allegados al Presidente, y teniendo en cuenta el panorama que pintan, la historia sería algo similar.

Aquel 10 de diciembre, los argentinos que lo votaron pusieron sobre sus hombros todas sus esperanzas de cambio, donde la felicidad iba a ser la protagonista. Igualito a cuando una pareja se entera que “están embarazados”. Con Macri pasó algo similar, si bien el día de la asunción estuvo gris y lluvioso, el apoyo estuvo en esta nueva etapa del país, porque supuestamente todo lo que venía era para mejor.

Pero como en el embarazo, no todo es color de rosas, los primeros meses son duros para las madres. Algunas semanas de descomposturas, malestar, sin ganas de hacer cosas, decaídas, pero se continúa como si nada porque el resultado es el tan ansiado. Haciendo el paralelismo con el gobierno de bandera política amarilla, la cosa no fue tan distinta, lo único que para algunos el corolario no terminó siendo tan bueno.

Los primeros meses del gobierno de Macri fueron duros, con muchos tarifazos de la noche a la mañana, precios en los supermercados que se fueron por las nubes, puestos de trabajo perdidos, producción que no reditúa, importaciones que perjudican la industria argentina, y otros malestares que mejor ni recodar.  La diferencia entre un embarazo y los inicios de esta gestión, es que muchos argentinos ven su sueldo como una ilusión óptica o que el mismo se diluye como agua entre las manos y no ven venir buenos tiempos. El nacer o renacer queda bastante alejado de las expectativas.

Para los allegados a la gestión de Macri, el cambio efectivamente comenzó y el mismo Prat Gay dijo que "mejorará el poder adquisitivo del salario" pero ratificó, y dejó bien en claro para más de un sindicato, que no habrá reapertura de paritarias. El ministro de Hacienda y Finanzas aseguró que el Gobierno cumplió con bajar la inflación y salir del cepo sin alterar el tipo de cambio. "Se tomaron para la joda lo del segundo semestre, pero cumplimos", sentenció.

Para Prat Gay, se puede decir el parto fue exitoso, sin inconvenientes, o mejor dicho los normales que pueden ocurrir pero nada que lo sacaran del eje propuesto por el PRO a nivel país.

Ahora bien, los resultados finales para varios argentinos, dista mucho de la visión del ministro de Hacienda y Finanzas. Para algunos, el vivir cada día es un parto, porque no llegan a fin de mes, porque al salario le sobran unos 15 días, porque los negocios no venden como antes, y más allá de la felicidad o no, la economía en los hogares es la que impide el progreso.

Desde el gobierno nacional muestran esperanzas de que lo que viene es mejor. Algunos las perdieron, otros las tienen latente. Quien dirá si Argentina tuvo un parto bueno o malo, exitoso o fallido, será el propio pueblo, pero al parecer el embarazo con final feliz puede durar un poco más de nueve meses.

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