El blanqueo no va a andar

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El Congreso de la Nación acaba de darle despacho favorable al proyecto. De convertirse en ley será el cuarto perdón de estas características desde el regreso de la democracia. Ninguno de los anteriores tuvo los resultados esperados.

El Congreso de la Nación acaba de darle despacho favorable al proyecto de blanqueo de capitales impulsado por el gobierno de Mauricio Macri. De convertirse en ley será el cuarto desde el regreso de la democracia. Como cada uno de los anteriores este tiene sus particularidades, entre las que se destaca que en el mismo paquete se incluyó lo que se conoce como la norma de reparación histórica a los jubilados. La historia marca algunas diferencias entre las propuestas y los alcances de esta suerte de moratorias inmorales, pero da cuenta de una triste similitud, hasta acá, ninguna ha tenido el éxito esperado.

El primero de los blanqueos se dio en 1987 durante el gobierno de Raúl Alfonsín con Juan Vital Sourrille como ministro, cuenta la leyenda que el titular de Hacienda no estaba muy convencido de llevarlo adelante, pero cuando vio que su Plan Austral no arrancaba cedió a las presiones. El segundo se desarrolló con Carlos Menem como presidente y con Domingo Cavallo en Economía. Se lanzó sin pena ni gloria en plena Convertibilidad. El más reciente es el que impulsó el kirchnerismo en 2009. Los cálculos de repatriación rondaban los 19 mil millones de dólares, se logró traer apenas 4 mil millones.

“El blanqueo es de por sí un olvido a una evasión cualquiera haya sido la motivación. En ese aspecto es de por sí bastante injusto porque está reñido con la ética pero esto es, en líneas generales, es un debate que las sociedades modernas no quieren dar”, explicó Daniel Guida, economista miembro de la Fundación Pueblos del Sur.

En diálogo con RosarioNoticias.info, Guida sostuvo que el éxito del blanqueo dependerá de las “características” que éste tenga. El especialista indicó que la mirada que hace el Estado cuando lanza un perdón de este tipo es netamente recaudatoria. “Para repatriar el dinero no alcanza con el blanqueo que es apenas una herramienta de seducción. Con una economía que no crece, en la que hay despidos, con una inflación del 40% y con una tasa de interés para los mercados volátiles del 35 o 38% anual, es muy difícil motivar a alguien para traiga su dinero”.

 A la hora de justificar la fuga de capitales -una de las razones principales por las que se suele recurrir a los blanqueos- el argumento al que se recurre es el de que el país no genera la confianza necesaria para los inversores. Guida rechazó de plano esa teoría. “No hay motivos valederos y objetivos que a lo largo de todo este tiempo justifiquen la fuga y la evasión. Lo que hay es una conducta reñida con la moral por parte de los sectores más poderosos que son los que se llevan la plata fuera del país”.

“El primer incentivador de la fuga de capitales es la libertad total en el tipo de cambio. No hay lugar en el mundo, a excepción de los paraísos fiscales, en el que alguien pueda comprar dólares sin dar explicaciones”.

Para el docente y periodista Diego Añaños “no hay modo” que este nuevo blanqueo pueda ser exitoso. “¿Con qué razón alguien blanquearía el dinero? ¿Con qué objeto?”, se preguntó para agregar: “Existen una multiplicidad de maneras de seguir haciendo negocios con ese dinero en negro”. Y alertó sobre la gravedad de haber “dejado atado la suerte del acto de reparación histórica a los jubilados al éxito del blanqueo”.

En cuanto a las causas por las cuales el gobierno debe recurrir a este blanqueo, Añaños sostuvo que por alguna razón se están necesitando dólares, algo que parece una constante a la que deben enfrentarse todas las administraciones.

“El problema es que a largo plazo la Argentina no genera los dólares suficientes como para desarrollarse, lo hace de manera eventual. El país necesita exportar cada vez más para cubrir la brecha entre las importaciones y las exportaciones”, le indicó el docente a RosarioNoticias.info.

Sin embargo, Añaños se anima a desafiar esa hipótesis al sostener que en realidad a lo largo del tiempo el país ha generado una gran cantidad de dólares, pero que se han fugado de manera escandalosa. “Hoy sabemos que hay a depósitos de argentinos en el mundo por 400 mil millones de dólares”.

 

 

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