Dime de qué raza es tu perro y te diré qué estatus tienes

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Para mucha gente no es lo mismo tener un Golden, un Labrador o un Shar Pei, entre otros tantos, que uno sin pedigrí. Lo curioso es que esta tendencia no es exclusiva de la clase alta, sectores medios y bajos tienen las mismas aspiraciones en materia canina.

Existen distintos elementos que a una persona la pueden colocar en lo más alto del estatus social. Un auto de alta gama, una propiedad en un barrio exclusivo, un teléfono celular de última generación y también, porque no decirlo, un perro. Para mucha gente no es lo mismo tener un Golden, un Labrador o un Shar Pei, entre otros tantos, que uno sin pedigrí. Lo curioso es que esta tendencia no es exclusiva de la clase alta, sectores medios y bajos tienen las mismas aspiraciones en materia canina.  

Este fenómeno que no es nuevo, pero que con el paso del tiempo se ha ido masificando tiene dos aspectos sumamente negativos. Por un lado, que aquellos perros que no tienen la suerte de ser de raza cuentan con muchas menos posibilidades de conseguir un hogar que los cobije. Por otro, la compra-venta de animales que si bien es cuestionable, lo es aún más la crueldad a la que son sometidos para reproducirlos a gran escala.

¿Por qué mucha los prefiere de raza?

Para la doctora veterinaria Florencia Casabonne la explicación de por qué hay tanta gente que prefiere comprar un perro de raza antes que adoptar a uno mestizo radica en que “hay muchos caretas que piensan que pasear por la calle con un Golden les da un estatus social que no les da un perro común”.

“Hay razas que suelen ponerse de moda. Y como en toda moda muchísima gente va corriendo detrás de lo que se le impone. Por eso ahora, por ejemplo, se ven tantos Caniches”, explicó en dialogo con RosarioNoticias.info, Fiama Grezzana integrante de la Protectora Sarmiento.

Grezzana explicó que otros de los fenómenos que se da es que muchos están dispuestos a adoptar a un perro adulto de raza, pero descartan de plano llevarse al hogar un can ya crecido que sea mestizo.

“Esta elección social atenta contra la posibilidad de adoptar. Esto sumado a la falta de campañas oficiales en cuanto a la necesidad de esterilizar a las mascotas hace que cada vez haya más animalitos en la calle”, sostuvo.

Para la ex titular del Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa), Diana Bonifacio, “es muy cierto” que la gente les da como un valor especial a los perros de raza. “Tiene que ver con una cuestión de imagen. Uno ve las publicidades y allí un hombre exitoso camina al lado con un Labrador y no con un mestizo al que le falta un ojo”.

“Vivimos en una sociedad complejizada y consumista donde la imagen y la apariencia parecen serlo todo. Lamentablemente los perros no están al margen de esto. Tener un animal con pedigrí es una forma de pertenecer”, evaluó Bonifacio.

La reproducción a gran escala

Como todo negocio la producción a gran escala para obtener dividendos lo más rápido posible es el objetivo de máxima que tiene un inversor. Así nacieron los feedlot, así es como se decidió alterar genéticamente las semillas y así es como desde hace tiempo se les inyecta hormonas a los pollos. Todo para que la industria alimenticia acelere sus procesos de ganancias.

En el caso de los perros la analogía con la producción alimenticia a gran escala es válida porque estos animalitos son sometidos a todo tipo de maltrato y explotación para tener sus crías en el menor tiempo posible.

“Existen cantidades de criaderos clandestinos en Rosario y zona que nadie controla. Son lugares donde hay perros hacinados a los que se los explota haciéndolos tener cría cada seis meses algo que es aberrante”, reprochó Grezzana.

 

 

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