Coreografía, color y mucho ritmo en la ceremonia de cierre de los JJOO

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No hay dudas que la magia de Brasil estuvo intacta de principio a fin de estas olimpíadas. La tormenta que hubo no opacó el color de Río 2016. El estadio Maracaná estuvo a pleno.

Si bien la mayor parte de los días en Rio de Janeiro fueron muy buenas jornadas, el final de Los Juegos Olímpicos fue con temporal, pero el brillo, color y ritmo no faltaron en la ceremonia de clausura. Un reloj proyectado sobre el centro del estadio inició la cuenta regresiva del comienzo, a lo que siguieron imágenes evocativas de la historia de Brasil y de sus bellezas naturales, todo en el marco de una coreografía multicolor que incluyó centenares de bailarines y el lanzamiento de fuegos artificiales.

Martinho da Vila le puso ritmo de música a la inclemente noche curiosa con su "Universo Carinhoso" y luego fue el turno de las formalidades con el saludo del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), el alemán Thomas Bach, la entonación del himno nacional brasileño y el izamiento de las banderas olímpica y del país organizador.

A continuación ingresaron al estadio los atletas que portaban las banderas de las 207 delegaciones participantes, entre ellas la de Argentina enarbolada por la medallista de oro Paula Pareto. Inmediatamente las representaciones de cada país desfilaron y formaron un anillo alrededor de los abanderados.

En la columna argentina se destacó nítida la figura del velista Santiago Lange, otro medallista dorado de Río 2016 junto con Cecilia Carranza Sarioli.

El show de luces, música y color, bien a la brasileña con cantantes y danzas locales, siguió a todo ritmo acompañado por un público entusiasta que desafió la tormenta y que produjo un pico de emoción cuando fuegos artificiales formaron la palabra Río 2016.

La cantante local Julia Michaels con su tema "Carry Me", acompañada por el reconocido DJ noruego Kygo mantuvo el intenso ritmo musical, para dar paso a un multitudinaro grupo de danza que formaba figuras y palabras, proyectadas en pantalla por el canal olímpico.

Pasada largamente la hora de despliegue musical y visual se vivió el primer momento de nostalgia con la entonación del poema Saudade, de Arnaldo Antunes, en alusión a que por primera vez en un Juego existió un espacio de recordación, que los organizadores denominaron de luto, dentro de la Villa Olímpica.

El primer ministro japonés Shinzó Abe mostró entonces una pelota roja, simbolizando el círculo de ese color de la bandera de su país, y dio paso a la breve presentación de los próximos Juegos con un mensaje de esperanza: "Nos vemos en Tokio".

Un homenaje coreográfico al paisajista Roberto Burle Marx fue la antesala de la presentación delante de la pira olímpica de la cantante Mariane de Castro, tras lo que una lluvia artificial marcó el momento cumbre del apagado de la llama olímpica, instalada en una de las tribunas con un sol imaginario a sus espaldas.

Fue el momento de la despedida a puro sonido y color con la tradicional "Cidade Maravilhosa", el desfile de las escolas de samba, una sucesión de temas musicales típicamente brasileños.El momento de decirle adiós a Río de Janeiro por tanto afecto de su gente y darle la bienvenida a Tokio para que continúe por siempre el espíritu olímpico. (RosarioNoticias.info/Télam)

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