Ante una crisis económica, hay que “evitar el efecto contagio”

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Si a él le pasa, ¿por qué no puede ocurrirme a mí? Si a mi compañero de trabajo le reducen las horas, a mí también me puede pasar. Si lo despiden, ¿qué impide que no lo hagan conmigo? Interrogantes que a más de uno le quita el sueño. La clave es no entrar en “pánico” y evitar que la mente enferme al cuerpo.

Crisis, según su etimología revelada por la RAE, es un “cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que éstos son apreciados”.  La situación actual del país y de más de una familia se enmarca en esta definición. Diferentes factores son los que generan una ruptura o una grieta en la economía de cada hogar que hace dificultosa la vida y las relaciones interpersonales como así también la convivencia con uno mismo. El miedo a no llegar a fin de mes o que el dinero que se gana con el trabajo, el cual debería dignificar a cada hombre o mujer, es insuficiente para afrontar las necesidades básicas genera un grave problema en la psiquis de una persona y en la salud de la misma.

Por más que un individuo no presente signos de enfermedad, el cimbronazo que puede generar quedarse sin trabajo o no cubrir las necesidades básicas de su familia, desequilibran el organismo y si no se controla o regula, hasta puede ocasionar la muerte. Tal fue el caso de una mujer que trabajaba como auxiliar de una escuela de Mar del Plata y que en abril pasado falleció al sufrir un infarto cuando notó que en su cuenta bancaria sólo le depositaron 40 pesos de su sueldo a raíz de la reducción de los haberes que hizo el gobierno bonaerense para los trabajadores que se plegaron a una protesta, medida de fuerza de la cual la víctima no había formado parte.

Hay casos extremos y otros no tanto, pero el simple hecho de ver que los ingresos son insuficientes para cubrir los egresos básicos, que se reducen las horas de trabajo y hasta llegan a despedirte de tu puesto, generan en el cuerpo un estado de incertidumbre y malestar generalizado que afecta a todo el organismo.

RosarioNoticias.info dialogó con el psicólogo Juan Marchetti quien explicó  los efectos que puede generar una crisis económica en las personas. Tomó en cuenta cómo afectan los factores que influyen en un individuo y cómo es la relación interpersonal. “El trabajo se valora como una de las condiciones para el propio desarrollo en el orden de los humanos. Una persona que no trabaja, además que en lo social siente una exclusión, afecta el modo de situarse en el ámbito familiar”, comenzó analizando el especialista.

“Vivimos en un sistema social en donde el dinero tiene una valoración sustancial y está relacionado con el trabajo. El ingreso de una persona depende de su trabajo y capacidad”, detalló Marchetti. Pero cuando esa entrada se ve afectada por una crisis económica, comienza a surgir un sentimiento de “incertidumbre” y lo más preocupante es que “se va contagiando”. “Hay un efecto contagio. Cada uno lo enfrenta con su propia estructura psíquica y por eso hay situaciones de riesgo, de inestabilidad, de incertidumbre que  pueden producir un efecto riesgoso y hasta complicado en algunas estructuras psíquicas frágiles”, reveló Marchetti. Es decir, las personas hacen frente a esta situación de diferentes maneras, pero el “efecto contagio” puede poner en jaque algunas mentes no tan fuertes.

El ex presidente del Colegio de Psicólogos de Rosario aseguró que “cuando se genera una incertidumbre frente a la cual se responde con angustia, esa situación crítica afecta a la salud incluyendo al cuerpo”. “En la medida que se va instalando una situación de incertidumbre y se reitera en los medios de comunicación, se advierte que eso existe, se instala como que le puede ocurrir a cualquiera; el nivel de vulnerabilidad crece y la sensación de que puede pasarle a uno, también”, analizó Marchetti. “La situación actual es de mucho riesgo en lo que respecta a generar crisis subjetivas que pueden terminar en escenarios críticos que comprometan no solamente la economía y la angustia, sino la salud de las personas”, recalcó.

La recomendación es “no entrar en pánico” cuando la crisis económica o los problemas financieros entran en escena, hay que tenerlos al margen, resolverlos, pero buscando alternativas y no desesperarnos.

Otro experto en el tema es el reconocido profesional Facundo Manes, especialista en investigación de las neurociencias, quien escribió un artículo llamado “El miedo colectivo”. También en algún punto del texto hace referencia a ese temor o incertidumbre de perderlo todo cuando la palabra crisis aparece en las primeras planas de los diarios o se transforma en un tema de agenda.

“Cuando los actores sociales empiezan a difundir una catástrofe inminente real o imaginaria, frecuentemente brotan la ansiedad y la sensación de incertidumbre general”, cita el texto de Manes. “El miedo social paraliza. Es por eso que en un contexto de miedo es común que la población defienda el statu quo, aunque numerosas veces el sistema establecido haya tenido responsabilidad en eso que al fin y al cabo se generó. Porque el miedo afecta gravemente nuestra capacidad para tomar decisiones, se trata de la principal herramienta de control del autoritarismo. Es imprescindible volver muchas veces sobre esto, tenerle miedo al miedo e insistir para que el miedo no vuelva nunca más”, explicó.

Teniendo en cuenta los conceptos de los especialistas, lo que hay que hacer es no caer en el “efecto contagio” y buscar las soluciones a las problemáticas que genera la crisis. Las personas son las únicas que pueden decidir qué hacer ante una situación como la que se vive en la actualidad. El cuerpo pasa factura, la depresión, el miedo y la incertidumbre puede paralizar a un sujeto pero está en cada uno “no entrar en pánico” y encontrar el cartel verde de Salida.

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